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viernes, 4 de marzo de 2016

Dijo Rufián que los hablantes de lengua castellana le llaman "charnego"

Cuando he visto en el telediario, que Rufían dijo a los parlamentarios que él es “charnego”, y los acusó de calificarlo como tal, considero que el susodicho personaje no tiene conocimiento de lo que debe hacer en su nuevo “status”: parlar en el parlamento y, por lo tanto, con propiedad y conocimiento de su misión, que es “parlar”, pero parlar usando bien las palabras.

Casualmente “parlar” es una palabra usada tanto en Castellano como en Catalán, si bien, más usada en Catalán que en Castellano. Las dos proceden de la platrimonial latina “parabolare”.

Por lo que dijo Rufián, descendiente de padres y abuelos jiennenses y granadinos, dio a entender que los parlamentarios no catalanes le llaman charnego. 

Este  parlamentario, no sabe o hace como que no sabe que la palabra “charnego” no es, y nunca ha sido castellana, ni ha sido usada en la historia la literatura  castellana. “Charnego” es una palabra de la lengua catalana, pero tampoco usada en la literatura en lengua catalana, salvo en alguna novela contemporánea.  Antes de generalizarse el uso de esta palabra, la usaron sobre todo los catalanes pertenecientes a la clase más burguesa como vocablo para despreciar a las gentes que iban a trabajar a Cataluña en los oficios más humildes, desde el resto de España, en los años 1950, 1960  y 1970 cuando el gobierno de entonces había favorecido crecer la industria en Cataluña. 


A que no… a que ningún español, sea de Vitigudino o de Gadiix o de Pola de Lena, ha oído nunca ni a sus padres ni abuelos, ni a nadie de su pueblo usar la palabra “charnego”. No hace falta ser lingüista para  certificar la evidencia.

viernes, 12 de febrero de 2016

La lengua maragata, lengua olvidada.

https://steemit.com/spanish/@jgcastrillo19/la-lengua-maragata-lengua-olvidada

Poco tengo que añadir a las publicaciones de intelectuales astorganos como Juanjo Perandones, acerca de escritores y artistas del final del siglo XIX y principios del XX, cuando mi abuelo, maestro de Brimeda junto con todos los maestros de la comarca proporcionaban a Santigao Alonso Garrote, vocablos y expresiones, hoy perdidas, de Astorga  y alrededores, para componer sus tratados de lingüística. En 1904 aprendió a leer el último analfabeto de Brimeda. Y mi abuelo corregía el habla ancestral de sus alumnos en aras del uso académico del Castellano. No sé si para bien o para mal, aquellos maestros de monarquías y repúblicas erradicaron la lengua maragata y de la Cepeda con el afán de unir a los españoles de todas la regiones, prescindiendo de la lengua propia o apartándola del uso oficial al menos.  En los "cantones"  donde no había suficientes maestros en los pueblos se conservaron las lenguas diversas y no hubo ese afán de unción de los pueblos a través de  la lengua. No se sabe si eso es bueno o es malo, que hay para todos los gustos. Lo que es cierto es que la diatriba actual viene de lejos, siempre con la misma cantinela que políticos más o menos conspicuos tratan de estirar o encoger según sus conveniencias. Algún día se asentarán estas divergencias de una manera o de otra.  Como dice el mismo Alonso Garrote en su libro “Astorganerías” en los cantones cada cual barre para casa. Hay quien cree que la expresión "corto y pego" es cosa moderna inventada por los informáticos. No, no, ya viene del siglo XIX, Así:



Alonso Garrote Santiago. a)"Astorganerías" Astorga.1924, Imprenta de Magín G. Revillo.
b)"Dialecto vulgar leonés hablado en Maragatería y tierras de Astorga. Astorga 1909, Imprenta y Librería de P. López.

sábado, 30 de noviembre de 2013

"Viña", sinómimo de "barcillar"



https://steemit.com/spanish/@jgcastrillo19/vina-sinomimo-de-barbilla-investigacion-etimologica

La palabra “barcillar” sinónimo de “viña” no figura en el DRAE porque no es una palabra de uso general en español. Solamente se usa en una comarca de León, a la que yo he llamado la Mesopotamia Leonesa entre el río Esla y el Cea y pueblos colindantes.

Lo que me ha  extrañado es que tampoco figure en el “Diccionario de las hablas leonesas” de Eugenio Miguélez. Seguramente porque lo consideraría un vulgarismo de pequeña circunscripción. 

Pero yo pienso que es una palabra con enjundia suficiente como para tratar de desentrañarla.

La palabra patrimonial  es “bacillar”, abundancial de “bacillo” procedente del latín “bacillum”  que significaba “sarmiento”.
La incógnita lingüística es la procedencia del sonido “lateral vibrante tenso”  nuestra “erre doble”, intercalada en un momento más cercano de la historia de la lengua.

La ciencia lingüística, ha dado en llamar “Etimología Popular” al fenómeno por el que se incrusta un elemento fonético en otra palabra evolucionante, por la asociación caprichosa que imagina una comunidad lingüística. Así la etimología popular “mondarina” es la mandarina que se monda con facilidad. 

Yo insisto en pensar que “barcillar” es una palabra de etimología pupular, que se formó por la incrustación del elemento “erre” en la palabra “bacilo”

Así, el latín que entró en esa amplia zona de León era “bacillum”, y se encontró con la palabra prerromana existente siglos antes de la venida del latín a nuestras tierras “parra”

La palabra “parra” es una de tantas palabras de origen prerromano que ya es imposible de datar, como tantísimas que conservamos en Español como perro, burro, zurra, zurda, borro, zurrón, carrasco, turra, zorro, churro, zarza...

El resultado de “bacillar” con el elemento vibrante tenso de “parra” fue “barcillo” y “barcillar”, o lo que sería tanto como decir que  la “erre” de “parra” se incrustó en la palabra “bacillo”  para dar el resultado de “barcillo” y “barcillar”.

Podemos sentar este postulado etimológico:

“Barcillar” es una palabra que procede de “bacillum” con un elemento vibrante tenso de la palabra “parra”, y es sinónimo de “viña”, sobre todo en la comarca de Valencia de Don Juan (León) y comarca de Los Oteros famosa por sus vinos como los de Pajares de los Oteros.

viernes, 30 de agosto de 2013

LA FILOLOGIA VASCA PESE A JOSEBA LAKARRA ANDRINUA (Autor anónimo)

Advierto: Este artículo no es mío. Es de un profesor que ha preferido quedar en el anonimato.
No es mi estilo insultar a nadie, y mucho menos por discrepar científicamente.
Evidentemente, el autor que parece ser profesor de la Universidad del País Vasco, no está de acuerdo con sus colegas los profesores Lakarra y Gorrochategui.

Mi hipótesis de trabajo dispersa en "teselas" de 66 artículos sigue en pie. Para hacer de la hipótesis una teoría conclusa, hace falta que jóvenes lingüistas tomen el relevo porque yo ya no dispongo de medios materiales para seguir investigando. Para seguir adelante hace falta un equipo de filólogos, especialistas en filología caucásica, de lenguas clásicas,  de lenguas románicas, antropólogos, biólogos genetistas, etc. ¡ Y dinero....!

http://www.euskararenjatorria.eu/La%20filologia%20vasca%20pese%20a%20Joseba%20Lakarra.pdf

"LA FILOLOGIA VASCA
PESE A JOSEBA LAKARRA ANDRINUA"


Se puede ser un pésimo filólogo de dos maneras. Una, à la Gorrochategui, a saber: siendo catedrático de indoeuropeo, no ser epigrafista, y meterse a querer interpretar una inscripción en una lengua no indoeuropea. Esta manera de ser filólogo conlleva los riesgos propios de toda imprudencia: leer DESCARTES en una inscripción euskérica del siglo III.