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lunes, 25 de noviembre de 2024

Curricumum como pintor

 CURRICULUM DE CASTRILLO (PINTOR)

A los 8 años recibe las primeras lecciones sobre pintura al óleo de Doña Enedina Álvarez en su  ciudad natal, Astorga.


A los 11 años (1959) su profesor don José Luis Pacheco en el Colegio Maestro Ávila de Salamanca,  le hizo descubrir la pintura expresionista de George Rauault.


A los 15 años, toma el consejo de  Juan Vicente Blanco en Salamanca. “para pintar no solo valen los óleos, acuarelas, pasteles y carboncillo, sino hasta la maquinaria de un reloj viejo o una caja de palillos de dientes. Todo puede servir para crear arte”.


A los 16, junto con Celso Vicente Blanco realiza los mosaicos para las mesas del comedor de la finca Santa Bárbara de Puerto de Béjar  y con su amigo y compañero Fernando Rodrigo Hernando - firmaba sus cuadros con el seudónimo “Ferro”- frecuentaba el estudio  de Cecilia Martín en la Avda. de Alemania de Salamanca, de la que ambos recibían clases y consejos como “no os canséis de observar todos los cuadros del Museo del Prado. y visitad todas las exposiciones  en Salamanca. “Aprended de otros pintores, que la creación personal llegará  como fruto maduro”.

Desde entonces hasta hoy día, ha recordado siempre este consejo pasando horas y horas estudiando los cuadros de : El Prado, Louvre,  Petit Musee du Jeu du Pomme. British, Boston, Moma, Bremen.


Comenzó pintando paisajes urbanos de Astorga y Salamanca, El primero fue el Palacio Episcopal de Astorga, muralla y catedral

.

Solamente ha participado en un concurso juvenil de pintura  para pintores de 14 a 17 años en Salamanca, en el que sus tres cuadros fueron seleccionados para la Exposición Juvenil de Madrid en el  año 1963. Con estos tres cuadros, de los que conserva uno.


 A los 16 años con el cuadro “Un acorde de Guitarra” comienza su original estilo pictórico transmoderno,“castrillista” según denominación del pintor, dibujante e ilustrador de la Editorial Sígueme, Jesús Galdeano Echarri.


Solamente ha expuesto sus obras en una  exposición del Ayuntamiento de Villablino (León) Fiestas de San Roque, el año 1968, en la que fueron adquiridos todos los cuadros por veraneantes madrileños en la montaña leonesa.


Su obra: retratos, paisajes, bodegones y creaciones con técnicas personales “castrillistas” está dispersa en colecciones particulares  adquirida por rigurosos encargos directos en Astorga, Salamanca, Polán (Toledo), Madrid, La Coruña,  Santander, Majadahonda, Barcelona, Tarragona, Málaga, Palma de Mallorca, La Robla (León) Bremen.

Durante la Pandemia después de concluir su tercer “autorretrato” y retrato de su esposa  ha vuelto a su juvenil estilo “castrillista”  con el cuadro: “La Cortina Desteñida del Baúl de Abuela Ángela”

En esa fusión de estilos pictóricos:  Clasicismo, Realismo, Impresionismo, Expresionismo, Cubismo, hasta la Abstracción, Jesús García Castrillo ha sido el creador desde su adolescencia de la “Transmodernidad en la pintura.

martes, 2 de agosto de 2022

Cuadros desde 1962 hasta 2022

 Trabajos de todas las épocas, desde el año  1962 hasta 2022

Los dos cuadros con guitarra representan la guitarra que me regaló mi hermana Angelina el año  1962

El cuadro con piano todavía no lo abandono; quiero seguir trabajándolo más.










martes, 19 de julio de 2022

Mi último trabajo

 Mi último trabajo al óleo:

Me preguntan a ver si es una pintura abstracta. No exactamente, porque la concebí como descriptiva, pero bueno, el resultado está ahí con esas formas y colores. Lo que más me interesa en el arte es que produzca  satisfacción al que la contemple.

Descriptivo, porque cuando  vendimos una casa de mis abuelos, al lado de Astorga, un anticuario se llevó los muebles y enseres antiguos. Debajo de un baúl había lo que había sido una cortina  de lino  bordada con hilos de colores . Al desdoblarla para ver si se conservaban los dibujos, los colores estaban totalmente desteñidos y corridos por humedad  y el moho de casi un siglo; y aquella imagen de colores y moho formando una composición pictórica muy interesante para mí me quedó grabada. Por eso, este cuadro no es exactamente abstracto como "expresión" de una idea" sino que conserva algo de "descripción de una imagen".


jueves, 11 de junio de 2020

Charo, mi esposa, mi amante, mi compañera, la abuela de Carmen. Y Carmen







Cuando Carmen era chiquitina se subía a los pedestales de estatuas después de observarlos con atención e imitaba sus posturas,  para solad y risas de los transeúntes:




sábado, 6 de junio de 2020

Retrato de Carmen

“Abuelo, antes de que termine el confinamiento pinta este retrato”  Y yo me dije  como aquella señora de la montaña leonesa: (“…pídenlo de eisa maneira”), pídenlo de esa manera, que no fui capaz de negarme y dejé el autorretrato a un lado, así que me puse a copiar esta foto que me llega por guasap. 
La verdad es que copiar no tiene mucha ciencia, porque no apenas existe capacidad de creación personal; es mejor posar pero muy penoso para el retratado; lo que sí tiene una copia, sin duda, es mucha paciencia, ajustar proporciones, medir mentalmente, y pensar mucho cada pincelada para colocarla es su sitio. A ver si lo doy por concluido antes de que termine  el confinamiento:



Las pinceladas de la técnica que utilizo se pueden ver en detalle: 







miércoles, 26 de abril de 2017

Velázquez, Retrato de una niña.

Hoy se ha subastado este cuadro. Los expertos discuten sobre la autoría. Unos dicen que es de Velázquez y otros que no es de Velázquez. Yo digo que sí, que es de Velázquez y que el comprador ha hecho un hermoso negocio pagando por él 9,7 millones de euros. 
No estoy de acuerdo en que fue pintado en 1617 como sostiene el experto Richard de Willermin sino alrededor de  1630 .  Ya son casi las dos de la madrugada, así que dejaré para mañana mis razones para sostenerlo.. Lo publicaré antes en la red "steemit" (Seguirá)

Pinchar este enlace:

https://steemit.com/spanish/@jgcastrillo19/retrato-de-una-nina-es-un-cuadro-de-velazquez

viernes, 10 de marzo de 2017

Mis abuelos maternos





No tuve la suerte de conocer a mis abuelos maternos, pero mi madre he hablaba tanto de ellos que los imaginé así, según las descripciones.

Allá, todavía  por el siglo XIX, mi abuelo era el maestro de Brimeda. Entonces los inviernos eran crudos con fuertes nevadas y lobos que entraban por las noches incluso por las calles del pueblo.

Todas las mañana temprano iban mi abuelo y mi abuela a encender las estufas de leña de roble y encina, para que cuando llegaran los 90 alumnos que tenía, niños y niñas, de seis a catorce años, tuvieran la escuela templada. Los hombres del pueblo, al final de cada verano, surtían a la escuela de dos o tres carros de leña del quiñón comunal del monte.

Así los imaginé yo llegando a la escuela una mañana nevada y pinté este cuadro cuando tenía 17 años.


Era el cuadro que más le gustaba a mi madre, y a mi hermana la pequeña. Por eso le prometí  a mi hermana que haría una copia lo más parecida posible  para regalársela.

Ya doy la copia por abandonada y la he firmado. Digo “abandonado” porque una pretendida obra de arte, si no se abandona, puede uno estar hasta casi infinitamente corrigiendo y corrigiendo, y a veces estropeando lo ya conseguido.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Agradecimiento a los lectores


“EL Baco” y “El enigma de Baphomet”,  aunque con independencia formal, son dos novelas que forman un todo separado cronológicamente.

Doy las gracias a los lectores de “El Baco”, y de una manera especial a los que con sus mensajes y comentarios me animan a seguir escribiendo novelas. Ya veremos. De momento me ocupan otros quehaceres. Mi intención es publicar aquí también, de la misma manera, “El enigma de Baphomet”. 

Ante las preguntas acerca de la ubicación del retablo y de los pergaminos, tengo que responder que las pinturas y pergaminos de las dos novelas son de mi propiedad y forman parte de la creación pictórico-literaria. Por lo tanto no son de propiedad pública ni están en ningún museo ni archivo religioso como algunos lectores han supuesto.  Una vez más, muchas gracias.

viernes, 5 de agosto de 2016

Las sandalias de Manuel









Hace más de treinta años, vi al lado de la cama de Manuel sus sandalias. Veo esa foto y reconozco que son las mismas sandalias. Me pareció un buen motivo para inmortalizarlas y las pinté sin más.

lunes, 4 de julio de 2016

Nuestro arte Románico no es oriundo de Europa sino de Asia.

Desde que estudié de cerca el arte  medieval asiático y nuestro románico, todo me ha hecho pensar que, efectivamente, el románico no es oriundo de Europa sino de Asia, traído durante la Edad Media por la ruta de la seda desde oriente, como tantas otras cosas de nuestra occidental cultura. Aunque es mejor estudiar el arte en su ubicación  concreta, algo se puede observar a través de estas fotografías.


viernes, 11 de septiembre de 2015

España en una imagen

Me preguntó el profesor García de la Coba, qué me impresionó de este cuadro abstracto:


Y yo le respondí:

El estallido de color. La explosión contenida. El simbolismo del color. La proporción de lo simbolizado en los colores.. El predominio cuantitatvo roji-gualdo entreverado por un tinte morado producto del envejecimiento del carmin, y una anarquía del color organizada no por el cerebro humano sino por el arrastre implacable de la naturaleza. Un querer destruir sin que las fuerzas destructoras lo consigan por la plenitud de todas las casillas llenas de la estructura sin que quede lugar vacío para que una pieza extraña intrusa ocupe un lugar en la estructura forjada por los españoles durante siglos. Y sobre todo un reflejo de solidez expresado no tanto por el consciente freudiano, sino por el subconsciente e inconsciente del autor, más como un deseo que como una realidad conseguida. sin ninguna atadura, con absoluta espontaneidad. Creo que lo que habría que expresar con largos y deseosos discursos para exponer la realidad de la España actual, está expresado en su totalidad y sin faltarle un detalle en una simplificación como esta. En definitiva, el deseo imperioso de que la explosión contenida no se desborde del marco recio de la historia reforzado por el "pas-par-tú" de los héroes pasados que dejaron su sufrimiento como legado para las generaciones futuras, que son las presentes. Creo que es el exponente de una otra de arte ingenua en su realización pero de una fuerza expresiva inigualable, la obra de arte perfecta que la componen entre dos: entre el autor y el visitador del museo y hay tantas obras de creación artística en ella como visitantes. Es la creación del universo en el anonadamiento de su inmensidad contemplada por el ser humano desde que es humano. Es la mejor lectura de la paradoja del ser humano con un cerebro aparentemente pequeño y contenido en una esfera ósea dura y aparentemente impenetrable a la vez que abierta a través de los sentidos a la inmensidad cósmica. Por supuesto, este cuadro no es mío aunque lo firmaría de buen grado. Más que un cuadro abstracto es un cuadro de pintura descriptiva de la complejidad de la naturaleza humana. En definitiva, es un cuadro incontaminado: pura creación, arte puro. La masa en el sentido ortegiano es un conglomerado donde, por lo menos hasta el momento actual han podido convivir todo el espectro de personalidades. España es un resumen de Severo Ochoa, Antoni Gaudí, García Lorca, Pau Casals y el cojo Manteca. ( por supuesto, el cuadro no es mío, qué más hubiera querido yo...)

jueves, 26 de junio de 2014

Las Meninas de Picasso




Las Meninas de Picasso.

Desde que estudié  en el museo de Barcelona los lienzos que Picasso pintó con el tema de “Las Meninas” he sentido una especie de impulso a dialogar, a preguntar a los estudiosos y críticos oficiales de arte, a proponerle ideas para contrastarlas con sus pareceres acerca del contenido de sus interpretaciones.

Comparto totalmente el pensamiento de algún artículo : “Picasso siempre estuvo obsesionado por Las Meninas de Velázquez”.

En donde ya me pierdo un poco es en la frase de algún comentarista: “Si
comparamos ambos cuadros -el de Velézquez y el de Picasso- se nos hace fácil la
lectura». A mí se me ha hecho harto difícil, y cuanto más los contemplo, más
difícil se me hace. 

Durante la última ocasión que tuve de pasar unas horas en el Museo
de Barcelona, definitivamente decidí no hacer caso a las interpretaciones oficiales,
semioficiales e interesadamente eruditas de los críticos y “entendidos” en arte. Cada vez
dudo más de las interpretaciones simbólicas que se atribuyen a cada uno de los muchos cuadros con los que Picasso recrea obsesivamente Las Meninas.

Se cuenta de un prestigioso escritor que, entre sus lecturas, redescubrió “El
Quijote”. De manera se enfrascó en él, que lo leía, lo releía, lo degustaba, lo
paladeaba y llego a decir: “Dan ganas de no leer otra cosa que no sea esta obra
grandiosa», así que durante mucho tiempo no tuvo otra actividad intelectual que la de profundizar en su lectura.

Cuando comenzó a escribir de nuevo, quiso expresar lo que había sentido en su
machacona lectura del genio cervantino. Quiso hacer otro Quijote, porque le parecía que
sólo merecía la pena escribir Quijotes, y comenzó así su libro: “Una vez era un lugar
de la Mancha con un Quijote y su caballo, y su escudero con un burro llamado Sancho
Panza, el escudero, que el burro se llamaba Rucio, y el caballo Rocinante. Y Rucio y
Rocinante eran guays, y tan guays eran que quisiera que fueran mis amigos, y Sancho
se hizo caca, pero se la hizo de tal manera que no daba asco, y, como no daba asco, a
mí me producía risa al principio, luego me producía lágrimas y después me produjo
tal simpatía que me dejó pensando mucho tiempo sobre la caca de Sancho,y sobre don
Quijote, y sobre Rucio, y sobre Rocinante. ¡Don Miguel de Cervantes, os invoco y me
anonado como escritor, y ante vos sólo puedo sentirme un niño, pero un niño muy
chico, y tributaros la máxima admiración y respeto literarios, ya que ante vos me siento
literariamente disminuido!.

Así escribió estas líneas y las repitió mil veces, como si fuera un castigo de
maestro antiguo que se había impuesto a sí mismo.

A ese libro le puso un prólogo que decía: “Este mi libro, intitulado Don
Quijote, es lo que yo soy capaz de escribir, al lado de su verdadero artífice don
Miguel de Cervantes Saavedra».

Yo me imagino al prestigioso pintor Pablo Ruiz Picasso, delante de Las
Meninas en el Museo del Prado, con su ojos totales, sintiéndose niño ante Velázquez
al que pintó enormemente desproporcionado, como cuando un niño pinta a su papá o a su mamá ocupando todo el folio, y al hermanito intruso, hecho un escarabajo pequeñito y esquemático en el
ángulo inferior derecho del mismo folio.

Estoy viendo a Picasso en El Prado con sus grandes cejas curvas como arcos
románicos, sonrisa rotunda y silente, con la boca abierta, absolutamente concentrado, pensando: ¿Por qué has sido tan ingente, Diego Velázquez, que para pintar el aire suspendiste en él unos brochazos que resultaron ser figuras?
Me imagino a Picasso abalanzado sobre la barandilla protectora tratando de ganar medio
metro de distancia para poder apreciar mejor las miles de genialidades que son cada una
de las pinceladas o emborronamientos sobre el viejo lienzo.

Es de suponer que iría descubriendo, poco  poco, la hechura de la sombra de la nariz de la
infanta Margarita, aparentemente tan suave y delicada, realizada no con pinceles sino con la hombruna huella del pulgar; y las flores del pelo, conjunto de pinceladas informes y groseras, o los ojos de Ia misma niña: dos manchones cuyo único secreto de realización es haberlos puesto en su justo sitio.

Me imagino a Picasso descubriendo el brocado del escote de la misma infanta Margarita,
resuelto con unas pinceladas oscuras, toscas y atrevidas por encima -aberración pictórica- del rubio cabello de la niña, como si se hubiera tratado de un despiste. Aquí, casi estoy seguro de que Picasso echó un taco maldiciendo irónicamente a Velázquez con sana envidia por haber descubierto, hace tres siglos, la antitécnica de la pintura.

Si Picasso hubiera tenido tiempo de escribir libros, hubiera escrito algo parecido
a lo del escritor de marras, sintiéndose niño ante el maestro. 

A Picasso, por oficio, le resultaba mas fácil expresarse a través de las formas y colores, en los que, al contemplarlos en sus cuadros sobre Las Meninas, se sentía tan
anonadado, que sólo podía pintar como un niño ante el gigante, trazando rayones y
manchas casi erráticas; y el perro, naturalmente esquemático en la nada, como si lo
hubiera pintado un “guaje" de tres años.

;Claro que se pasó días y meses haciendo palotes en los lienzos frecuentemente
inacabacos, expresando conscientemente su pequeñez ante Velázquez!

En las meninas de los ganchos en el techo, vaya usted a saber qué quiso expresar Picasso.
Me encantaría que alguien me lo descifrara. Yo creo que, simplemente, pensó que Velázquez ordenó quitar las dos arañas con velas -entonces era el modo de alumbrar por la noche las estancias reales- porque le molestaban para la realización del cuadro, y Picasso quiso que a nadie le pasara desapercibido el detalle: de ahí inventar y colocar dos ganchos.








En definitiva, lo que menos le importaba a Picasso, y en lo que quizás ni siquiera
pensara sería en las símbolos que se le atribuyen. Si hubiera expresado sus sentimientos por otros medios que no fuera la pintura, oralmente o por escrito, probablemente le hubiéramos oído: “Pablito nene pinta niña buapa, Maribárbola y Nicolás payasos  de la nena. Tita Sarmiento y Tita Velasco son buenas, pero a mi papá no le gustan las costumbres de los reyes con sus ayas y dice que son malas. Cuello al revés. El otro papá Diego de Silva y Velázquez buapo, bueno, grande, grandísimo, omnipotente, omnipresente, Dios, mi dios, dios del color, dios de las formas, dios de la composición, dios de las texturas, de la naturaleza, de los descubrimientos técnicos en la pintura, el único, el mejor, el inigualado. Yo, Pablito Ruiz Picasso, pequeñito».

Quizás este reconocimiento haya sido lo que posibilitara a Picasso entrar en el
reino de los dos o tres mas grandes pintores de Ia historia, ya que cuando era niño
pintaba como un hombre y cuando llego a ser hombre se atrevió a pintar como un niño.

(Jesus Garcia Castrillo)

martes, 29 de abril de 2014

Respuesta a una colega del aula de Fray Luis y del Patio de Escuelas de Salamanca


Sinda Pino: Estas tablas tienen mucha historia. El pintor era un artista grande.

Jesús García Castrillo: Amiga Sinda Pino: No tan grande, nunca he pasado de 1,80. En la talla para la mili, y ahora, cada año, unos milímetros menos. El arte consiste en crear ficción, y que el que lo comparte, comparta las mentiras consentidas, porque no hay que olvidar que todo es una mentira, pero no un fraude sino una mentira sincera. Es, cómo diría yo… un evadirse hacia estado onírico, hipnótico, de sensaciones diferentes a las puramente cenestésicas y sinestésicas, que son agradables no sé por qué, que producen placer dentro de cada sistema nervioso, evocaciones sin cuento, asociaciones inconscientes y subconscientes. Por eso, estas tablas no existen más que en nuestras imaginaciones, para las que ha habido que pintar y repintar encima y sacar fotos, y volver a pintar y rascar el oro incluso, para disparar otras nuevas fotos, y deshacerlas a martillazos para volver a recomponerlas, todo un proceso de manipulación de la vil materia, para convertirla en sueños. Los sueños son los que cuentan, porque la materia es polvo, es la nada organizada para que parezca algo. ¡Ah! Y gracias, que ya se me olvidaba.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Castilla

En un lugar de Castilla de cuyo nombre no puedo acordarme... Lo que más me interesaba era plasmar la lejanía casi infinita con la realización de los postes y sus jícaras

(Salamanca 1972)

lunes, 9 de diciembre de 2013

Salamanca 1961


Siendo yo muy pequeño fui a estudiar el bachillerato a Salamanca. Lo que más me impresionó, que nunca había visto, fue la cantidad de ciegos por todas las esquinas con un niño  de más o menos mi edad a su lado vendiendo cupones. Me daban mucha lástima. Eran pobres y vestían andrajos. Uno que era ciego y mudo me llamaba la atención especialmente. Se ponía en la esquina redonda de la Facultad de Medicina, al lado del Campo de San Francisco. El lazarillo era el que cantaba: “los dos iguales para hoy, para hoy... para hoy...” Al poco tiempo traté de memorizar aquellas caras y las plasmé en este lienzo. Lo pinté en el año 1961.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Amor en Castañuelas

En ocasiones he oído decir que a los pintores, cuando no tenemos ideas o se nos olvida pintar, nos da por trazar garabatos o emborronar colores absurdos, sin sentido, y nunca había sabido argüir nada en contra porque no tenía respuesta, más que decir que no, por experiencia propia. Nunca supe responder a por qué  titulé este cuadro “Amor en castañuelas”, a pesar de que me resultaba cursi. Ni yo mismo le encontraba sentido alguno, más que “porque me salió del alma”. Hoy, al recibir esta foto que me ha enviado Patricia “la maragatina” he descubierto la mitad del porqué. La otra mitad sigue en el subconsciente más recóndito.