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viernes, 13 de febrero de 2026

Francisco Tomás y Valiente

 Cuando llegan aniversarios como el de mañana, 14 de febrero, materialmente me dan arcadas. Me pongo malo... porque me afecta como si fuera hoy. El otro día oí que el día que se "jodió" España —palabras no mías sino cita textual— fue el día de la peluca de Carrillo. Con opiniones para todos los gustos, otros han dicho que el día que voló por los aires el coche de Carrero Blanco, otros que que día que murió Franco, otros que el día que murió Adolfo Suárez, otros que el día que tomó posesión Juan Carlos I, otros que el 11-M, otros que el día en el que Sanchez ganó las primarias. Yo sigo sosteniendo lo que dije hoy hace 30 años: «El día que mataron vilmente al hombre que hace honor a su segundo apellido, presidente del Tribunal Constitucional, garante de la ley de leyes: Francisco Tomás y Valiente», nada menos que en sillón de su cátedra.





martes, 7 de diciembre de 2021

La Constitución, 06/12/2021

 



Hoy día 7 de Diciembre de 2021,  en la cafetería me senté al lado de

la mesa  de dos ancianos. Uno chocolate con churros, el otro café y pitufo con aceite. No sé si al pie de la letra pero en esencia esta fue su conversación: 


“-¿Viste en la televisión a uno, ayer día 6, diciendo que le queda el traje viejo?

-¿La Constitución  de 1978?

-Sí

- Yo la voté ¿y tú?

- Yo también y la gané, ganamos por mayoría aplastante todos los españoles. Supongo que tú  también.

- No, no. Yo voté en contra de esta constitución. La leí despacio y no estaba de acuerdo con unos cuantos artículos.

-¡Ah!

-Pero como soy librepensador y demócrata  no tuve más remedio que someterme al resultado de la mayoría.

-Claro, es que los mayores somos más de librepensamiento y demócratas.

-Sí

-Yo no pienso igual que tú.

-¿Tú crees que se debería revisar y cambiar la constitución ahora?

-¿Por qué no? Si hay una mayoría que decidimos cambiar algunos artículos, nos sometemos librepensadoramente y democráticamente y los cambiamos  y nada más. Preguntamos en referéndum y lo que salga lo acatamos.

-Ah, mira  “pahí”, pues me has dado una idea: Preguntamos en referéndum lo siguiente: ¿Suprimiría usted los artículos 133.1   y   133.2  y los sustituiría por este: “ El Estado no podrá obligar a realizar todos los años el IRPF, dejando a la libre voluntad de los contribuyentes, según su propio y responsable proceder, declarar sus ingresos y gastos y asignar la cantidad adecuada para el sostenimiento de los bienes y servicios públicos?”

-Carajo… Pues… Mejor no tocarla “que es rosa” y solo con tocarla se puede pudrir.

-Estás hecho un poeta como Juan Ramón Jiménez jajajajajajajaja-Jajajajajajajajajajajaja o quizá como Virgilio…”mitte sectari, rosa quo locorum/sera moretur”

lunes, 1 de noviembre de 2021

Rosa Díez opina


opinion-rosa-diez-interior

Es un hecho indiscutible que la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez supuso la inauguración de una etapa caracterizada por una forma de hacer política más propia de un caudillo que de un gobernante democrático.

Atrás quedaron los tiempos en los que, con más o menos énfasis, los gobernantes aparentaban tener límite a la hora de establecer acuerdos que les permitieran alcanzar y/o mantener el poder.

Atrás quedaron los tiempos en los que, por fuerza, por ley o por voluntad, los gobernantes se sometían al control parlamentario de sus actos.

Atrás quedaron los tiempos en los que los gobernantes no se hubieran atrevido a calificar de “socios preferentes” -la forma políticamente correcta  de llamar a los cómplices de la traición- a quienes tienen como objetivo liquidar la nación española.

La llegada de Sánchez al Gobierno de España supuso desde el primer momento una ruptura con el espíritu y la letra de la Transición y un cuestionamiento del sistema del 78 que nos dimos los españoles al aprobar  la Constitución. No es torpeza, es estrategia. Debilitar a España como nación y enfrentar a los españoles ha sido y es el objetivo del gran impostor para obtener reforzar su poder aunque el apoyo popular para su partido sea cada vez más escaso. Divide y vencerás es el lema del sanchismo.

Sánchez llegó al poder –primero en el PSOE , su banco de pruebas, y después al Gobierno- con el objetivo de culminar la estrategia diseñada y emprendida por Zapatero de hacer una segunda transición en la que el protagonismo –y el liderazgo- recayera en quienes trataron de boicotear la primera, en quienes se autoexcluyeron  y en quienes llegaron a asesinar para impedir que en España se consolidara la democracia.

Sólo hay que hacer memoria para confirmar que esto es así. Los hechos acaecidos desde que Sánchez aprovechó un párrafo introducido por un juez amigo en una sentencia -que los tribunales obligaron posteriormente a retirar- acreditan esa pulsión rupturista de la convivencia entre españoles que inauguró Zapatero y a la que ha consagrado su vida Pedro Sánchez. Enfrentar a los españoles, resucitar las dos Españas, romper la unidad de la nación que garantiza la igualdad a todos los españoles, liquidar la separación de poderes, huir del control parlamentario, situar como socios preferentes y en el centro de las políticas de Estado a los enemigos del Estado -ya sea porque han dado un golpe que prometen repetir, ya sea porque se sienten herederos orgullosos de quienes han asesinado a 857 españoles inocentes- ha sido la constante del Gobierno que preside este gran impostor que es hoy el propietario del otrora Partido Socialista Obrero Español, convertido en una sociedad limitada cuyas acciones pertenecen a la familia Sánchez-Gómez.

Todas las luces de alarma debieran estar encendidas a estas alturas. Nos equivocaremos si juzgamos los últimos episodios alrededor de los “acuerdos” para sacar adelante los Presupuestos como un ejemplo más de mercadeo en el que los nacionalistas siempre sacan beneficio. Ya no se trata únicamente de dar más dinero a aquellos que lo utilizarán para dividir y establecer mayores cuotas de desigualdad entre españoles, a quienes despilfarran, a quienes levantan fronteras dentro de nuestro país… Todo eso, siendo importante, no es en este momento lo más grave. La traición perpetrada por Sánchez desde que llegó al Gobierno se visualiza con toda crudeza en las cuentas públicas de este año: siguen sumando cesión de soberanía a favor de quienes tienen en su ideario político la ruptura de la unidad de la nación. Repasen las cesiones conocidas a día de hoy –después vendrán otras- a los nacionalistas del PNV y a los golpistas de ERC. Todas ellas, desde la gestión del Ingreso Mínimo Vital, las prisiones o la Seguridad Social a las cuotas de lenguas cooficiales en Netflix o HBO, representan, sobre todo, cesión de soberanía.

Atrás quedaron los tiempos en los que los Gobiernos buscaban acuerdos y  socios para sacar adelante sus propuestas. Hoy los Presupuestos (como el resto de leyes importantes, piensen por ejemplo en la de Educación) se elaboran con el objetivo de debilitar al Estado y su capacidad para garantizar la igualdad entre españoles. La ruptura de España es la ruptura de la cohesión entre ciudadanos, entre generaciones y entre territorios. No hace falta dibujar mapas o fronteras nuevas; si se rompe la igualdad y la cohesión entre españoles, se rompe España. Y ese es el camino diseñado y puesto en marcha por Sánchez y sus cómplices. Porque, llamemos a las cosas por su nombre, desde que Sánchez lo preside el Gobierno de España no tiene socios sino que tiene cómplices, lo que resulta coherente teniendo en cuenta que ha sido condenado tres veces por el Tribunal Constitucional por cometer actos que vulneran los derechos fundamentales de los españoles.

Esto es lo que hay. Un Gobierno que nos está robando los derechos de ciudadanía y que lleva años limitando –o suspendiendo, como acaba de sentenciar el TC- nuestra capacidad para intervenir a través de nuestros representantes en los asuntos que nos afectan a todos.

Sí, es lo que hay: una nación de ciudadanos libres e iguales que un grupo de socialistas, borrachos de ambición de poder y ayunos de escrúpulos, ha puesto en venta. No sé qué más tiene que ocurrir para que actuemos en defensa de la obra de varias generaciones de españoles que se empeñaron en soldar y cohesionar el país. Orwell decía que las sociedades no se rebelan hasta que no tienen conciencia de su fuerza. ¿Será que Sánchez y sus cómplices están consiguiendo que nos resignemos y tiremos la toalla? Espero que no.

domingo, 5 de mayo de 2019

La clase de política.



Ayer me recordó un ex-alumno, un señor mayor de más de 50 años — ¡madre mía…! —, la única clase de política que he dado en mi vida. El resto, siempre fueron clases de Gramática o de Literatura.

Era tutor de un curso de Primero de BUP en uno de los 9 centros en los que impartí docencia. A los pocos días de comenzado el curso había que elegir Delegado de Curso.

Se presentaban cinco candidatos ( los cinco de 14 años), cuatro niños y una niña. Les dije:
Como os habéis colocado libremente, los que se han colocado en la primera fila al lado del profesor suelen ser los más aplicados, y los que que se han colocado en la sexta fila  suelen ser los menos aplicados. Así que, como hay 6 filas, el voto de los cinco de primera fila (al lado del profesor) valdrá 6 puntos, el de la segunda fila 5 puntos, el de la tercera 4 puntos, el de la cuarta 3, el de la quinta 2, y el de la sexta 1 punto.
Procedamos a la votación:
Curiosamente, los de la primera fila se miraban perplejos pero aceptaban. Algunas niñas sonreían. Según me dijeron después estaban intuyendo que les estaba gastando una broma pero dudaban dado mi semblante serio tirando a adusto. El resto se levantó en armas y querían comerme por ser un dictador absoluto que imponía mi criterio injusto; y los del fondo de la clase se levantaron en armas, no en el pupitre sino en los pasillos de pie vociferando.

Al ver que cambió mi semblante de serio a sonriente solicitando calma, se fueron sentando. Cesado el barullo les dije:

Es la única clase de política que he dado en mi vida. Cuando podáis votar en unas elecciones generales, sabed que este es el sistema que nos han impuesto, que el voto de quien esté empadronado en algunas provincias de España vale seis puntos,  o cinco o cuatro, etc. Nuestro voto en Andalucía vale solo un punto. Nada más. Lo primero que vamos a hacer será sortear  la colocación en la clase. Es una insensatez que se coloque cada cual como lo habéis hecho estos primeros días: corriendo, a empujones para coger el pupitre más deseado como personas no civilizadas. Y por supuesto, un voto y un punto por persona. 

Uno de ellos se atrevió a preguntarme a qué partido votaba yo, y le respondí que el voto es secreto pero que votaría a quien sostuviera como  prioritario que mi voto valiera igual que el de cualquier otro español, y hubiera una circunscripción única para toda España, que cada partido presentara a sus 350 candidatos, sin más componendas ni leyes electorales extrañas.

domingo, 6 de enero de 2019

Las próximas elecciones.



Se acabaron las Navidades. ¿Adelantarán las elecciones? Por si acaso, habrá que ver a quién votar en las próximos comicios electorales y tener el voto bien pensado para no improvisarlo en los últimos días de campañas, porque las campañas siempre son engañosas y a menudo virulentas y “estresantes". 

Como  ahora más que nunca mienten unos, insultan los otros, exacerban los ánimos otros, dicen burradas los de más allá en sus predicaciones por conservar el puesto, creo que ya no voy a leer los programas de los partidos como siempre he hecho hasta aquí cambiando incluso el voto por el partido que más me convencía en cada comicio, sino que voy a elegir por otro procedimiento:

Voy a centrarme solo en los cabezas de partido, ya que, aunque no estoy de acuerdo con listas cerradas de las tribus del sistema partidista, no tengo más remedio,   —mientras no cambiemos por un sistema de listas abiertas y democracia directa—   que atenerme a lo que hay, que no es otra cosa sino elegir un partido tal y como me lo muestran.

 En todos los partidos sé que hay personas honradas, cómo no, y de buena fe, pero no las conozco, por lo tanto me voy a fijar solo en los jefes de los partidos: 

Por orden alfabético; Abascal, Casado, Iglesias, Rivera, Sánchez. 

Tengo que decidirme por uno de ellos porque solo se puede votar a un partido en cada comicio.
Para ello me voy a poner en una tesitura complicada: imaginaré que me asalta un bandido más fuerte que yo y no me puedo defender y me encierra en una habitación con llave y cierra por fuera, para desvalijar toda la casa y robar mis pertenencias. Lo reconozco y es un criminal que con ese proceder tiene varios antecedentes y después de robar y  encerrar a las víctimas termina matándolas. 

Antes de encerrarme no se percató de que tengo el teléfono móvil en el bolsillo pero con muy poca batería capaz de soportar solamente una llamada de auxilio.

Tengo los números de los cinco candidatos en la memoria del móvil y solo puedo llamar a uno  y los cinco políticos  se encuentran en distintos puntos pero equidistantes de mí un kilómetro. Solo puedo llamar al que más confianza me merezca para pedirle ayuda aun a riesgo de su vida por auxiliarme. ¿A quién llamaría? Evidentemente al que más confianza me mereciera convencido de que sin dudarlo vendría en mi ayuda.



Antes de votar, tendré que mirarlos, escucharlos, y analizar, en lo posible, no solo sus grandes discursos sino hasta sus más nimios movimientos. Y cuando más detalles mejor. He decidido no perder el tiempo viendo más debates televisados a última hora.

Venga, a decidir.


miércoles, 16 de mayo de 2018

Los políticos independentistas

Sé de dos chicas que decidieron independizarse de sus padres y vivir por su cuenta. Un día, una de ellas  llamada Vanessa, al cumplir los 18 le dijo a su padre: “Papá, me voy, me independizo, gracias por todo lo que mamá y tú habéis hecho por mí, díselo a mamá,  y ya la veré cuando pueda volver a visitaros”
El padre compungido le respondió: “Toma algo de dinero para que puedas vivir hasta que te defiendas por ti misma”. 
- No -respondió ella-, he ahorrado durante estos años para poder sobrevivir hasta que encuentre trabajo.
-¿Podrías esperar a estudiar tu carrera, ya que estás empezándola?
-No te preocupes, puedo estudiar y trabajar. Soy consciente de la dificultad pero no importa. ya estoy muy decidida.
El  padre, conteniendo las lágrimas, le dio un beso al despedirla.

Por el contrario, la otra moza, muy lozana y dicharachera,  le dijo a sus padres: “ Papá, mamá: ya que he cumplido 18 años me independizo, me voy, quiero vivir mi vida,  quiero ser libre, ya tengo un piso alquilado, he pagado la fianza con la tarjeta VISA, así que os la cargarán a vuestra cuenta el próximo mes  y las mensualidades las cargarán también hasta que yo tenga mi propia cuenta en el banco y mi propia tarjeta.

Yo ya no me creo la pantomima de Cataluña. ¡Mucho cacareo, pero siguen cobrando lo que nos quitan! Lo que quieren es seguir cobrando sueldazos y prebendas que nos chupan de nuestros trabajos y ahorros. Si de verdad quisieran independizarse, ya hace tiempo que hubieran hecho lo que hizo Vanessa. Pero estos políticos, que engañan a todos, a sus votantes y al resto, lo que quieren es más dinero, mucho más, siempre más, que nos sacan del sudor de nuestras frentes. Hacen lo mismo que la otra chavala  “de cuyo nombre, ni quiero acordarme”
Todo es "posible" y "a lo mejor..." Pero lo que está "amarrao" y es seguro, son los 7.000 eurazos de pensión vitalicia que le quedarán a Torra por haber sido "president"
Nos chupan hasta la sangre.


sábado, 21 de abril de 2018

Carta a mi alumno Vivente Pineda.

Jesús García Castrillo Vicen Pineda Olveira: Y cuando te cuenten cuentos falsos como que antaño, el centralismo de MADRIT, tenía planes de inundar Cataluña de maestros castellanos porque la lengua catalana era perseguida y no se quería que los niños hablaran en catalán, diles que tu profesor de Lengua en Málaga sabe más que ellos, no por ser más listo sino por ser más viejo y haber vivido más. En Cataluña un perito textil ganaba 10 veces más que un maestro, y la carrera de perito era muchísimo más fácil que la de maestro, de tal manera que en las Escuelas de Magisterio de Cataluña no se matriculaba casi nadie para ser maestro, y pedían maestros a toda España, porque no había maestros nacidos en Cataluña. Fíjate que a mí me llamaron por ser estudiante universitario sin tener la carrera de maestro, y me nombraron con nombramiento oficial y legal, porque no se cubrían todas las plazas libres y se inventaron el título de “Maestro Sustituto Idóneo”, que es lo que fui yo en Barcelona. En mi colegio solo la directora y otro maestro eran catalanes, y otros dieciocho éramos del resto de España, y eso de que se prohibiera hablar en catalán, es mentira. Yo, en un trimestre ya hablaba catalán con la directora y con el otro maestro porque yo mismo les decía que no me hablaran en Castellano. A los chavales jóvenes los engañan con una caña. A los viejos es más difícil que nos engañen los señoritos políticos burgueses de la Bona Nova y del Barrio de las torres de Sarriá….

viernes, 13 de abril de 2018

El currículum de los candidatos a diputados

Esta muy bien que el PSOE saque los colores al PP por las asignaturas del máster de Cifuentes si es que fueron aprobadas por enchufe, pero  sería mejor que los colores se los sacara otro que no fuera un tío  que fue elegido diputado publicando que era licenciado en Matemáticas y  que además repitió otra legislatura con la misma mentira. Somos muchos  los que votamos, yo por ejemplo, al que más preparación académica  tiene según figura en su currículum. Este diputado debería dimitir de todo cargo político inmediatamente, por haber obtenido el escaño con tamaña mentira. Con los que no estoy de acuerdo es con los que en redes sociales se meten con sus apellidos: Franco y Pardo; ni con el que dice que  es tan grave como apellidarse Pazo y Meirás. Eso ya son ganas de fastidiar, creo yo.


Lo que sí deberían de publicar  todos los partidos serían a todos los que han falseado sus títulos universitarios  o de cualquier tipo  y excluirlos de por vida para cualquier cargo político, también creo yo...

viernes, 8 de diciembre de 2017

Lección dada a Pablo Iglesias


  • 7 DICIEMBRE 2017

  • Por Manuel Pastor Martínez

    http://lacritica.eu/noticia/1314/manuel-pastor/carta-abierta-a-pablo-iglesias-sobre-el-fascismo.html

    Estimado Pablo:

    Aunque, según creo recordar, fui profesor tuyo de una asignatura sobre el sistema político de los Estados Unidos –asignatura que personalmente apoyé que se incluyera en el plan de estudios de la licenciatura en Ciencias Políticas–, creo que no fuiste alumno mío en otra asignatura que enseñé durante casi tres décadas, Ideologías Políticas, en la que dedicaba bastantes clases a un análisis histórico y politológico, lo más riguroso y objetivo posible dentro de mis capacidades y el tiempo disponible, del fascismo.


    Otros compañeros, colegas tuyos –y alumnos míos– de aquellos años, ahora también en la pomada política, lo recordarán: Ignacio Cosidó, Javier Fernández-Lasquetty, Rafael Simancas, Juan Carlos Monedero, Ariel Jerez (Carolina Bescansa, creo, fue alumna mía en Doctorado), Rita Maestre, Ramón Espinar… Incluso la infanta Cristina de Borbón y Grecia.

    Modestamente, he dedicado al topic como dicen los americanos muchos años: desde mi tesis doctoral en 1976 (que se plasmó parcialmente en dos libritos publicados) y aproximadamente una veintena de artículos y ensayos hasta la fecha. Pero lo importante no es lo que he escrito sino lo que he leído en cuarenta y seis años de profesor universitario. Creo que todo ello me cualifica como un humilde “especialista” español en la materia.




    Nunca me propuse escribir una obra sistemática y general sobre el fascismo porque, entre otras razones, ya existen varias excelentes, y entre ellas la de mi maestro y adviser en la Universidad de Wisconsin, Madison, mientras investigaba para mi tesis doctoral, el historiador e hispanista Stanley G. Payne. Autor de varios libros sobre el fascismo en general y el falangismo/franquismo en particular –como ha reconocido el escritor y fascistólogo Jonah Goldberg– Payne es probablemente el máximo experto vivo, especialmente con su enciclopédica obra, de obligada referencia, Historia del Fascismo, 1914-1945 (Planeta, Barcelona, 1995; edición en inglés: A History of Fascism, 1914-1945, University of Wisconsin Press, Madison , 1996).

    Permíteme, Pablo, que te dé una pequeña clase “diferida” (más vale tarde que nunca), en tono coloquial pero con fundamentos académicos, sobre el fenómeno de que hablamos. Pero, eso sí, te ruego no caigas otra vez en la vulgaridad de usar el adjetivo fascista, como ha sido característico de las izquierdas, como mero insulto político.

    No voy a proponerte ninguna definición, y este espacio en el que escribo tampoco permite largas disquisiciones. Podría usar distintos enfoques, pero voy a adoptar uno que te resultará familiar por tus querencias ideológicas marxistas-leninistas. Los autores que cito pertenecieron a ese movimiento en el que tú has militado o militas (ignoro los matices de tu evolución personal hasta la fecha). Aunque algunos renegaron finalmente del mismo, todos conocieron muy bien la teoría y la práctica de lo que históricamente se implantó, precisamente hace ahora cien años, en Rusia: el comunismo.

    Lenin ya intuyó en 1912, en un artículo escrito para Pravda en el exilio suizo, que Mussolini –elegido líder del socialismo italiano en el congreso de Reggio Emilia– era lo más parecido a un bolchevique en Occidente. Mussolini a su vez imitará a Lenin en 1922 al conquistar el poder por métodos extraparlamentarios (para ambos episodios, véase Paul Johnson, Modern Times, Weidenfeld & Nicholson, London, 1983).

    En 1934 Stalin sorprenderá a sus camaradas en el vértice del poder soviético por sus comentarios admirativos hacia Hitler (“Nuestro colega Hitler… ¡Espléndido!”) con motivo de la matanza de opositores nazis en la Noche de los Cuchillos Largos (véase Simon Sebag Montefiore, Stalin. The Court of the Red Tsar, Weidefeld & Nicholson, London, 2003) y en correspondencia en años posteriores le felicitará por su “decidida brutalidad revolucionaria” anti-burguesa (P. Johnson, ob. cit.).

    Stalin fue un maestro, a través de la Komintern, en aplicar propagandísticamente el calificativo fascista, más bien como insulto, a fenómenos políticos muy diversos: “socialfascistas”, “anarcofascistas”, “liberalfascistas”… finalmente a los propios opositores comunistas durante el Terror (Procesos de Moscú, liquidación del POUM en España) entre 1935-38. En su permanente batalla contra Trotsky, el concepto de “Socialismo en un solo país” desde 1924, combinado con el nacionalismo gran-ruso, se aproximaría notable y progresivamente al “nacional-socialismo” de los fascistas y nazis. Así lo percibió claramente Trotsky en su obra clásica La Revolución Traicionada (1936), en la que afirmó que el estalinismo y el fascismo eran sistemas simétricos.

    El pacto Totalitario Hitler-Stalin de 1939 resultó inevitable. El término totalitarismo había sido empleado en 1918 por Alfons Paquet en referencia a la dictadura de Lenin en Rusia; aunque había importantes diferencias, en 1923 lo empleará Giovanni Amendola referido a la dictadura de Mussolini en Italia.

    Desde 1939, dos importantes intelectuales americanos de inspiración trotskista pero ya ex comunistas, James Burnham y Max Eastman, elaborarán un análisis comparativo y una teoría del Totalitarismo a partir de los dos sistemas más radicales y criminales, el comunismo y el nazismo. Max Eastman en su obra Stalin´s Russia (1940) y James Burnham en The Managerial Revolution (1941), ofrecen esquemas interpretativos que con matices y distingos asumirán un gran número de historiadores, sociólogos y politólogos hasta nuestros días.

    Fundamentalmente el comunismo y el fascismo comparten un mismo rechazo del capitalismo, la cultura burguesa occidental, el sistema democrático parlamentario y los derechos y libertades individuales. Su preferencia por un fuerte estatismo, la dictadura, el partido único, la policía política, los campos de concentración, incluso el anti-semitismo y la represión de las minorías, etc., son comunes. Las ideologías políticas respectivas se relativizan en función de su utilidad para el poder y, como consecuencia, se reducen a una exaltación del líder carismático y un populismo para consumo de las masas. Nada hay, por tanto, de “derechas” en el fascismo/nazismo. Pablo, espero que estas notas te sean útiles en el futuro para que tú y tus colegas empleéis el término fascismo con mayor rigor, y dejéis de usarlo gratuitamente, como cuando siendo adolescentes hacíais en las asambleas de la Facultad, desinformados o manipulados por algunos profesores progres, emulando a Stalin y la “agit-prop” de la Komintern.




    Manuel Pastor Martínez


    Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid






viernes, 29 de septiembre de 2017

Es difícil engañar a los viejos.

Cuando los poderosos confunden intencionadamente  al pueblo para tenerlo dividido y así seguir ellos en la vagancia, la poltrona y la mamandurria a costa del trabajo y sacrificio de ese pueblo, se me revuelven las tripas. Yo recuerdo cuando el clero catalán dominaba moral e intelectualmente al pueblo y les hacía corear: “Volem bisbes catalans”, porque tenían en Barcelona un obispo de Valladolid, al mismo tiempo que enviaban obispos al resto de España, como el de Astorga de aquellos  mismos días Antoni Briva y Miravent. A los viejos les es mucho más difícil engañarnos.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Conseguimos la libertad






Cuando yo era un chaval se inauguraban pantanos, se plantaban pinos en todos los montes, los labradores tenían aseguradas las cosechas con el Servicio Nacional del Trigo, Quien más o quien menos íbamos adquiriendo un coche. Los gobernantes de la dictadura implantaron la Seguridad Social y otros muchos adelantos, pero no había LIBERTAD. 

Cuando yo estudiaba bachillerato las fotos eran grises. El color empezó cuando ya estaba en la Universidad.

En toda esa época, había muchos que  estaban por encima de la ley. Que la ley estuviera por encima de todos es por lo que nos esforzábamos en la Universidad, además de estudiar. Estas fotos son de aquellos años.
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A mí, por suerte, sólo me costó sudores, discusiones y carreras delante de los “grises” -así llamábamos a la policía armada de Franco-; a otros de mis amigos y colegas les costó lágrimas, a otros cárcel, a otros sangre.
Sí, eso nos costó a los estudiantes universitarios y profesionales primerizos. ¿Que qué? Pues nos costó mucho conseguir que nadie estuviera por encima de la ley que democráticamente aprobáramos entre todos cediendo cada cual un poco de terreno para un entendimiento total, pensara cada cual lo que pensara.

Yo creo que a quien no haya estado en nuestra piel le será difícil asimilar tan grandioso y costoso logro: “Que nada ni nadie esté por encima de la ley por muy rico o poderoso que sea, o incluso por mucho que vote una mayoría si esa votación se sitúa fuera de la ley. Quien está fuera de la ley es un golpista irredento ”. 
Mira que es fácil entender esto. Pues no señor. Hay quien no lo entiende, supongo que porque se lo encontró todo conseguido y nunca tuvo que esforzarse por conseguir la libertad  y nunca ha puesto nada de su parte ni para conseguir  ni para conservar el gran logro, y por eso no repara en destruir lo conseguido por nosotros, sus mayores.

Un futbolista del Barça, en el año 2014, como ni siquiera se imagina lo que nos costó el que nadie estuviera por encima de la ley, se expresaba a favor de transgredir la ley, y que fuera de la ley, podría llevar a separa las cuatro provincias catalanas de España,  y yo le explicaba de la siguiente manera. No sé si  terminaría entendiéndome algo tan sencillo y  a la vez tan serio:


“No has entendido nada, chaval... Aunque todos, todos los españoles, quisiéramos votar para decidir echarte de España, no podríamos hacer esa votación. Esa votación sería antidemocrática. Fíjate bien... aunque lo decidiéramos todos los españoles menos tú, sería una votación nula y “aparentemente democrática” porque la ley y el derecho que te asiste a ti está por encima del resto de todos los españoles... ¿Lo entiendes ahora...? Nuestra pretensión sería la vileza más antidemocrática, y tú, en solitario, estarías por encima  del resto de los 40 millones de españoles, porque nada ni nadie puede estar por encima de la ley. La ley te protegería y haría nula la votación de todos los españoles contra ti. ¿Lo ves, o no lo ves...?

domingo, 9 de julio de 2017

Conversación de ancianos en el paseo marítimo.

(Paseo marítimo ayer después de oírlos)


En uno de los bancos del paseo marítimo, encuentro todas las tardes, al anochecer, a dos viejos quizás un poco mayores que yo, sentados y charlando. Todavía no he encontrado la ocasión para charlar con ellos. Me encantaría. Hablan a voces y discuten de política.  No hay nada más entretenido que sentarse en el banco de al lado y escucharlos.  Ayer allí estaban, fumando a sus setenta y tantos años por lo menos, dándome envidia de mi mono todavía.
Ayer como casi siempre discutían. Por su conversación calculo que deben de ser votantes de Izquierda Unida, por lo apasionados del paisano Garzón al que tratan con esmero en sus conversaciones. Deben de conocerlo personalmente, calculo…

Pero ayer su conversación iba del “catalino Puidemón” y lo comparaban con Leopoldo López, el preso venezolano. Era para escucharlos. Era para haberles pedido permiso y grabarlos porque su conversación era para desternillarse de risa sobre todo con el colofón del más ocurrente, con su gracejo ceceante malagueño, refiriéndose al “Puidemón eze”  como le llamaba. Por otras conversaciones he concluido que trabajaron varios años en Cataluña: “Todos creían que era un cáncer de estómago y al final va a ser un “peo”…” Contuve la carcajada. Era para oírlo. Tomé unos apuntes con el teclado del móvil para un posible personaje de novela.. Ya veremos…

sábado, 1 de abril de 2017

El profesor de Pablo Iglesias y de Monedero ( 2 )

Yo no sé por qué, en vez de a periodistas, que con tanta actividad que tienen, tanto ir y venir y tan poco tiempo para estudiar y pensar, no invitan a los debates televisivos al catedrático Manuel Pastor Profesor de Monedero, de Bescansa, de Iglesias, de Errejón y de tantas generaciones de licenciados en Ciencias Políticas.


Supongo que será porque al lado del maestro los discípulos estarían en tal inferioridad intelectual y científica que no habría más que una lección magistral del Catedrático sin capacidad de réplica, pero solo lo supongo porque no ha habido ocasión de presenciarlo.


Cuando uno lee las fuentes directas se le caen de repente los palos del sombrajo.


Supongo que los discípulos no aceptarían un debate con el maestro de la misma manera que supongo que ninguno de mis alumnos aceptaría discutir conmigo cualquier tema que les enseñe en mis clases. Por ejemplo, ningún osado se atrevería a llevarme la contraria en cuanto a la arbitrariedad del signo lingüístico según Saussure, u otro cualquier tema que les califiqué y que les dí por sabido antes de darles el paso a la Selectividad Universitaria.


Pero, ya que ninguno de sus discípulos aceptaría tal debate, ¿por qué no invitan a algún político que no haya tenido que calificarlo, por ejemplo a cualquier otro defensor de la bandera tricolor de la II República?


Para forjarme una opinión basada en las fuentes directas, me gustaría ese debate, de este Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Complutense, con Alberto Garzón, por ejemplo, porque oír por separado lo que dicen unos y otros no da suficientes luces, ya que, por separado cada cual dice o escribe lo que está acorde con su manera de ver las cosas.



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El gran pucherazo de 1936

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La prensa al día siguiente de las elecciones. (Foto: Archivo de J.M. Mtz.



Por Manuel Pastor Martínez

El balance que hoy podemos hacer de la experiencia histórica de la mitificada Segunda República se resume en cuatro palabras: ni legalidad ni legitimidad...
Basta ya de mentiras históricas e imposturas políticas. Incluidas las cursilerías gramscianas sobre la “hegemonía” que tanto invocan y de que tanto presumen las izquierdas (socialistas, comunistas e híbridos como Podemos). Todo es falso y fraudulento. Lo único que han practicado, con éxito, es la clásica “agit-prop” (agitación y propaganda), apoyándose en unos medios de comunicación manipulados o borreguiles y ciertos intelectuales en la Universidad y en la Academia. Y en última instancia, con el soporte del “chequismo”, metafórico, real o potencial; mental o intelectual: según el estilo tradicional o según las formas modernas de la violencia callejera y el terrorismo.
El balance que hoy podemos hacer de la experiencia histórica de la mitificada Segunda República se resume en cuatro palabras: ni legalidad ni legitimidad. Ya que vivimos en la era progre de la “Memoria Histórica”, denunciemos lo que sin duda ha sido una grandísima mentira histórica: el Gran Pucherazo de 1936.
Pensemos en las consecuencias trágicas inmediatas y a corto plazo que tuvo la corrupción de la República (la violencia criminal anti-democrática y anti-católica, la rebelión militar, la Guerra Civil, la intervención extranjera del comunismo y del fascismo, la dictadura franquista…) y, a más largo plazo, la cultura de odio y revanchismo generada con la “Memoria Histórica”, que ha frustrado e impedido la consolidación democrática de una restauración de la Monarquía constitucional parlamentaria, relativamente ejemplar, intentada inicialmente con la Transición y el Consenso.
Si pensamos en todo ello sería más exacto hablar del Gran Pucherazo español del siglo XX, el gran agujero negro de la historia nacional e internacional.
Los pucherazos de la Restauración bajo el signo de “la oligarquía y el caciquismo” (J. Costa) fueron casi juegos de niños comparados con este Gran Pucherazo de la República, de la moderna partitocracia de masas, de movilización ideológica y pulsión totalitaria, con las trágicas consecuencias que tuvo para España y para Europa.
Creo que fue en 2011 o 2012 cuando, cenando con mi maestro el historiador e hispanista Stanley G. Payne en el restaurante Ananías de Argüellles, me informó de la investigación clave que estaban llevando a cabo sobre las elecciones de 1936 -de alguna manera bajo su tutela- los jóvenes historiadores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa. Investigación que, efectivamente, iba a ser el “fin del último de los grandes mitos políticos del siglo XX”.
El resultado está ya en las librerías desde la última semana del pasado mes de marzo: 1936. Fraude y Violencia en las elecciones del Frente Popular, por los autores mencionados (Espasa, Madrid, 2017). Los periódicos El Mundo y Libertad Digital han informado extensa y elogiosamente de la obra. Según los autores, el fraude fue directamente alentado o tolerado por las autoridades republicanas de izquierdas en las provincias. Las irregularidades más graves fueron en La Coruña, Jaén, Cáceres, Valencia, Málaga y Tenerife. Hasta cincuenta escaños pudieron cambiar fraudulentamente a favor del Frente Popular, que así obtuvo la mayoría absoluta de los 473 escaños del Congreso.
Quedemos a la espera del juicio y los comentarios sobre el libro y el asunto del gran especialista sobre el tema, mi querido amigo Juan Manuel Martínez Valdueza, autor con Catalina Seco Martínez del libro Las Elecciones Generales de 1936. León y su Provincia (Lobo Sapiens, León, 2007), y del estudio El hombre y su destino (Akrón, Astorga, 2007), sobre el político radical Rafael Salazar Alonso, obras en las que ya anticipaba algunos datos documentados sobre este tremendo fraude electoral.
En ésta última, a propósito de la circunscripción de Badajoz por la que se presentaba Rafael Salazar Alonso, señalaba que estaba “aún sin establecer en el año 2007 el resultado real de las elecciones del 16 de febrero de 1936 en un número considerable de circunscripciones” (página 35), y basándose en las memorias del socialista Juan Simeón Vidarte, afirmaba: “Lo que está claro es que la manipulación de los resultados y el origen de la misma no pasaron desapercibidos para los interesados, a pesar de que Vidarte nos quiera hacer creer años después lo contrario (…) –y cita la reacción de Salazar Alonso en el periódico Hoy de Badajoz, el 19 de febrero de 1936- …que la democracia había sido falseada y que el Gobierno había gestionado el reparto de las minorías” (página 43).
Probablemente el primero en reflexionar sobre el problema y dejar una clara denuncia por escrito del mismo fue el viejo líder republicano Alejandro Lerroux, jefe del gobierno de las derechas con su partido Radical, quien en los años 1936-37 redactó en el exilio su obra La pequeña historia de España, de cuyo capítulo antepenúltimo (“La primavera trágica”) me permito citar extensamente lo que sigue:
“Las Cortes quedan disueltas el día 7 de enero de 1936. El 11 se realiza en Madrid un mitin popular de extraordinaria concurrencia en el que hablaron como republicano Azaña, y como socialista comunistoide, Largo Caballero. Allí dio fe de vida el Frente Popular, instrumento de acción del Soviet ruso.
El 16 de febrero se verifican las elecciones. La excesiva confianza de las derechas y la torpeza, incapacidad, o complicidad de Portela facilitaron un aparente triunfo de las extremas izquierdas, que enardeció el espíritu de las muchedumbres trabajadoras en todo el país por la propaganda roja internacional. Resultado: Frente Popular, con “cuatro y medio millones de votos”, 256 actas de diputados; coalición de derechas con “cinco millones de votos”, 217 actas… Había muchas protestas y bastantes elecciones parciales que repetir.
El día 20, jueves, escrutinio general que confirma aquel resultado. Inmediata y fulminante dimisión de Portela. Su Excelencia (el Presidente Alcalá Zamora) se humilla a recordarle que el deber le obliga a continuar en su puesto hasta que él resuelva la crisis. Portela, sin esperar a ser “sustituido”, desoyendo el ruego de Su Excelencia, se escapa, se fuga, huye del poder alegando que la permanencia en el cargo no es obligatoria. Azaña es llamado a gobernar. Automáticamente se abren cárceles y presidios que vuelcan a la vida pública su contenido de delincuentes políticos, sociales y comunes. Todo el mes de marzo es una orgía de crímenes y una bacanal de sangre.
El día 4 de abril se verifica la apertura de Cortes y el día 16 se celebra su constitución definitiva. Las 256 actas de diputado para el Frente Popular, computadas el 20 de febrero en el escrutinio general, la arbitrariedad atropelladora del Congreso las ha convertido en 295, y las 217 de las derechas quedan reducidas a 177.” (A. Lerroux, La pequeña historia de España, Prólogo de Juan Manuel Martínez Valdueza, Akrón, Astorga, 2009, páginas 545-546).
Igualmente impresionante es la estadística trágica que Lerroux presenta de apenas dos meses del Frente Popular (del 16 de febrero al 16 abril de 1936): Asaltos y saqueos de círculos políticos-58, de establecimientos públicos y privados-72, de domicilios particulares-33, de iglesias-36. Incendios de centros políticos-12, de establecimientos públicos y privados-45, de domicilios pariculares-15, de iglesias-106. Alteraciones y motines: huelgas generales-11, motines-169, reyertas con fuego de fusilería-39, agresiones personales-85, muertos-76, heridos-346 (A. Lerroux, ob. cit., página 547).






martes, 14 de febrero de 2017

El caso Bankia

Resulta que hoy, a buenas horas, sale lo que llevaron adelante, en solitario que yo sepa, los de UPyD: el caso Bankia.

Cuando  los de UPyD  informaban de sus propuestas electorales a voz en grito en la plaza  de mi pueblo,  yo les dije al final que en vez de gastar el dinero en juicios para esclarecer la corrupción de Bankia, y en los comedores sociales, que lo gastaran en publicidad y en salir por las televisiones como los demás partidos.

Tengo que reconocer que yo estaba muy equivocado. Han hecho lo que debe hacer todo político de raza, como ellas ( se lo decía a tres mujeres)  con cero corrupción y diez en trasparencia.

Retiro lo que les dije. Y los que han quedado después de su congreso en Alcalá de Henares al que no fueron ni televisiones ni radios para informar de su éxito, ni después del aplastamiento al que han sido sometidos y la propaganda mediática mintiendo en todas partes al decir que han desaparecido, creo que son unos héroes.


UPyD no era ni la portavoz en el Congreso ni los otros cuatro diputados, que también huyeron, sino todos los que queremos la unidad y la igualdad de los españoles, por eso sigo animándolos a que sigan porque hacen falta políticos como los militantes que permanecieron contra viento y marea con Cristiano Brown a la cabeza.