martes, 28 de julio de 2015

Los jueces

Los jueces deberían estar aislados del mundo, en un cenobio, o en un  laura, dedicados a su labor y nada más, sin escuchar a juglares y pregoneros, ni oír a tertulianos sentados  ociosos en las esquinas de la plaza,  deberían estar incontaminados, deberían ser ascetas próximos a la mística, célibes y consagrados a su función de la distribución absolutamente objetiva de la justicia,  sin más distracción que el concierto de los pájaros al amanecer como recreo diario, y cuyo bien personal fuera solamente la espera del mayor premio que el ser humano puede esperar: el premio de la dignidad. Y a pesar de todo seguían siendo humanos. A veces dan ganas de blasfemar no contra la Divinidad sino contra el ser humano. Habrá que reprimirse porque blasfemar contra el ser humano es lo mismo que blasfemar contra Divinidad. (personaje de “Las piedras de Yahvé”)

viernes, 5 de junio de 2015

Los héroes

Las dificultades son la medida de los héroes: Lo peor de los héroes es que son muy pocos los que transmiten los genes porque la mayoría muere en la primera línea de la batalla. Por eso esta sociedad humana es lo que es, porque la mayoría somos descendientes de los más cobardes que abandonaron y se escondieron:

20 MINUTOS 4/6/2015




UPyD Cieza manifiesta que el programa electoral de las elecciones municipales es un "contrato" de cara a sus votantes El grupo local de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) de Cieza ha definido las acciones de los próximos meses referentes a política local tras la primera reunión, posterior a las elecciones municipales, y ha señalado que el programa electoral de las elecciones municipales es un "contrato" de cara a sus votantes. ECO  Poca actividad social ¿QUÉ ES ESTO? 0 0 8   0 EUROPA PRESS. 04.06.2015 El grupo local de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) de Cieza ha definido las acciones de los próximos meses referentes a política local tras la primera reunión, posterior a las elecciones municipales, y ha señalado que el programa electoral de las elecciones municipales es un "contrato" de cara a sus votantes. Ampliar foto Los simpatizantes y afiliados mostraron su satisfacción por la presentación de una candidatura de garantías en un tiempo limitado y la presentación de un programa electoral "serio y viable", con las iniciativas y propuestas de estos últimos años de actividad, según informaron fuentes de UPyD en un comunicado. García Molina ha querido "agradecer a los ciezanos que han depositado su confianza en UPyD prestándonos su voto" y quiere trasmitirles que su programa "es un contrato, un compromiso que intentaremos llevar a cabo y que no tengan duda que llevaremos nuestras propuestas al nuevo equipo de gobierno que finalmente se configure". Además, ha reclamado a los partidos políticos con representación en el consistorio que "deben tener el máximo espíritu de entendimiento para que los ciezanos tengan una legislatura con un equipo de gobierno estable en el que primen los intereses de la población y no los cálculos políticos de los propios partidos".

jueves, 4 de junio de 2015

Las piedras de Yahvé


CAPÍTULO I
Siempre me había creído invencible. Caer prisionero lo había considerado de ruines y cobardes.  Tanto en el mar como en tierra no teníamos rival, pero nos socorríamos mutuamente y nos comunicábamos por el silbido con un sistema de signos que inventamos y que nadie conocía más que nosotros dos. Gracias a ello nos salvamos la vida varias veces el uno al otro.

En la última batalla que libramos nos vimos muertos momentos antes de zafarnos . Nadie nos ganaba a nadar,  ni a escabullirnos bajo el agua. En los entrenamientos cubríamos nuestro cuerpo con manteca de cerdo mezclada con arcilla para resistir el frío en los duros inviernos. Aquel día, con el fragor de la lucha no sentimos ni el más mínimo síntoma de congelación.



Después de haber sufrido el asalto  a la más poderosa de nuestras naves, La Roselle, en el que los alaridos de los heridos se confundían con los silbidos del viento en las velas, cesó la tempestad y se apartaron las nubes.  Un sol espléndido hizo brillar los borbotones de sangre entre estertores de los últimos moribundos que quedaron inmóviles. 
Nos miramos sorprendidos celebrando que éramos los únicos supervivientes de aquella carnicería. 
Sendas camisas hechas jirones,  pero ni un sólo rasguño en la piel. ¿Tendríamos que salir a nado? La nave estaba embarrancada y las velas se habían rasgado de arriba abajo. La costa estaba lejana pero la divisábamos. Hicimos planes para llegar a tierra. Tendríamos que fabricar un bote con los pellejos de la bodega. 




Hugt, a pesar de haber gozado de mi misma suerte, me lo discutía vehementemente, sobre todo, después de haber sido nosotros dos los únicos supervivientes del último asalto vikingo  a la más poderosa de nuestras naves: “La Roselle”. Hay quien dice que  el nombre de la nave se cedió al puerto de La Roselle, y otros defienden lo contrario, que el nombre del puerto dio nombre a la nave, por lo que, tras discusiones sin cuento, algunos han llegado a matar a quienes les contradecían, pero nunca se ha sabido por qué sólo un nombre, el nombre de una nave o el nombre de un puerto  en el que apenas una docena de familias pescadoras comenzaron su vida y allí la consumieron hasta el fin de sus días, había sido el causante de tanta sangre derramada en los más feroces peleas.

Hugt y yo no discutíamos ni por el nombre de La Rochelle, ni por nimiedades semejantes por las que todo el mundo discutía, sino por  lo que, desde niños, nos habían inculcado como el más alto concepto de grandeza encarnada en quien nunca había caído prisionero del enemigo, la mayor humillación en la que podía incurrir un caballero o un marinero. Nosotros estábamos preparados para la lucha en tierra  y en el mar.

La noche anterior a nuestra derrota, zanjando la disputa, Hugt me gritó: “Hasta que no te estrelles de bruces y te abras la cabeza no te convencerás de que sólo es suerte lo que nos ha acompañado en las batallas. Guerreros más fuertes que nosotros y de mejor corazón han muerto retorcidos de dolor y desangrados por la mala fortuna de un resbalón o unas simples briznas  que han cegado sus ojos  en la lucha. ¡ Muchos  guerreros han caído únicamente por su mala suerte!” 

Sin duda , Hugt era mucho  más realista que yo, de nacimiento, porque habíamos recibido la misma educación. Yo era más soñador  y me enfadaba cuando perdía en algún juego. No soportaba que me ganara nadie a nada, incluso Hugt, cuando disputábamos la puntería con el arco o con la lanza. Yo, sin ceder en mi arrogancia, terminé altanero resistiéndole la mirada, sin palabras.

Al día siguiente, cuando me vi atado de pies y manos y un capuchón de saco que me cubría toda la cabeza, quise tenerlo delante para pedirle disculpas por mi tozudez pasada.  Había dejado de ser joven y me convertí, de pronto, en un guerrero veterano que iba a ser ejecutado. Los vikingos no perdonaban la vida a quien había matado a alguno de los suyos. El ajetreo de ires y venires que me circundaba  durante el trayecto profiriéndome insultos  en su lengua endiablada de los que entendí “muere hijo de perra”, después de haberme transportado durante un buen rato encima de una carretilla, no sabía si correspondía a la tramoya del patíbulo, o a la cocina de un castillo, porque olía  a una mezcla de chamusquina con caldereta de carnero. No podía ver nada, aunque la claridad se trasparentaba por el saco. Una ráfaga de viento, metió en mi garganta los vapores grasientos que me hicieron toser hasta romperme la gorja. Alguien me dio una patada en las costillas, lo que me obligó a respirar profundamente hasta sentirme ahogado. Supuse que era el suplicio al que me sometían antes de una muerte lenta y asfixiante, sin sangre.  Intenté prepararme para sufrir y resistir hasta el último momento por si hubiera posibilidad remota de un providencial rescate. 

No recuerdo claramente lo que se me pasó por la cabeza obnubilada por el terror que nunca había sentido. Me rebelaba contra el cielo, contra toda mi existencia, y en un momento hasta contra mi padre por haberme engendrado. Sentí un dolor intenso en todo mi cuerpo que me obligó a gritar olvidando el pudor y la vergüenza.

En ese momento recordé con nitidez la burla que había hecho de mi hermano Godfrey de Saint Omer, el monje, cuando me instaba a reconciliarme con Dios arrepintiéndome de mis pecados y a confiar en su misericordia infinita por más pecador que hubiera sido. Quise sentirlo a mi lado y pedirle perdón sumiso. De nuevo me cambiaron de lugar después de una breve conversación en su endiablada lengua envuelta por el chirriar de la rueda de hierro. Durante el trayecto seguían hablando entre ellos. “Aquí” -le entendí- y me volcaron como a un fardo contra la pared. Caí encima de alguien que trataba de deshacerse del peso de mi cuerpo sobre sus costillas. En ese momento palpé una cuerda y unas manos atadas, igual que las mías, a la espalda. Cuando se alejaron las voces, le susurré: “¿Quién eres? ¿Puedes entenderme?” Sordo no era, porque me contestó con un alarido entrecortado , pero parecía mudo.  Después, solamente barbotaba aullidos inarticulados. Rebullía como si quisiera acomodarse en una postura más llevadera.  Se fue deslizando hasta que llegó  a poner su cara en mis manos. Cuando me disponía a intentar desatarle la cuerda que le cruzaba la boca, sentí un picotazo en el cuello. Me quedé inmóvil y supuse que alguien me amenazaba en silencio con  la punta de una espada o de un cuchillo. Me hizo rodar de una patada mientras rompió su silencio para seguir conversando con alguien en agitado diálogo. Intuí que discutían si cortarme el cuello o meterme de cabeza en el mar por los zarandeos a los que me sometían: el rias-rias  de una piedra afilando un hacha o una espada me traspasaba las sienes. Las zambullidas en el agua  apretándome el cogote contra el borde del barreño cada vez eran más largas y en la última , eterna,  creí que me había reventado  el pecho por contener la respiración hasta ahogarme. Traté de serenarme pero no podía despegar los dientes y me descompuse en una descomunal diarrea.  Antes de montarme de nuevo en el carretillo junto con el hombre de la mordaza  para subirnos a la carabela me desnudaron. Sentí frío al desgarrarme la ropa, que se acrecentaba con cada cubo de agua que me echaban encima para lavarme. Permanecimos encima del carretillo durante todo el día. Empecé a querer morirme en el momento que, a cada latido, me sacudía un sofocante dolor de huesos con pinchazos en la barriga que me traspasaban de lado a lado.  Quise palparme para comprobar la causa de los pinchazos y si me salía sangre, olvidándome por un momento de que estaba atado, inmóvil.  La claridad que vislumbraba a través del saco se fue apagando y me quedé dormido. 

Me despertó el balbuceo del hombre de la mordaza. 

Me inquietó lo que supuse: que pronunciaba a duras penas mi nombre entrecortado: “Ro-bert, Ro-bert”. 

Se reanudaron los pinchazos en la barriga y un fuerte dolor de cabeza me hizo caer en la cuenta de que aquel tartamudeo no era mi nombre sino el despertar de un sueño al tiempo que lo apartaron de mi lado. Al apartarlo arrastrándolo, para que no estuviéramos en contacto, pronunció claramente el nombre de “Hugt” y oí  un golpe seco que apagó su monosílabo. Tardé en dormirme de nuevo, pues el dolor de cabeza se había acrecentado. 


Al despertarme por la mañana todo me daba vueltas hasta que alguien me puso una cuchara en la boca con sopa caliente y unas tajadas de carne. Yo siempre había comido con mi cuchara de madera de haya que no cambia el sabor de la comida. La que me metían en la boca burlándose al tratar de atragantarme con ella...

martes, 19 de mayo de 2015

Etimología de "Sansirolé"

Sabía yo que, de mozo, en la biblioteca del Departamento de Francés de Monsieiur Cortés ( Catedrático y profesor mío)  y Madamme Paulette, yo había leído en algún tomaco de los que uno no se separaba en las tardes invernales salmantinas, que las mujeres  de la época de Racine y Moliere usaban maquillajes naturales para poner la piel bella y disimular las imperfecciones, cremas a la cera y  cremas a la leche de habas  o a la leche  de almendras  o a la leche de otros frutos… Mira tú por dónde, con esta maravilla que los detractores desprecian, que es internet,  fisgando cosas del siglo XVII francés me salió  Madamme  Ninon de L’enclos  la mujer más bella de Francia que usaba  cremas a la cera y cremas a la leche para realzar la belleza, “cire et au lait”. No iba yo desencaminado con el sansirolé, sin cera ni leche, por etimología popular falseando un poco la fonética,  fenómeno lingüístico semejante a “merdelllón” malagueño, al tomar de soldados de Napoleón  que llamaban a los malagueños desgreñados  “Merde Gens”  y ya se gramaticalizó en etimología popular a los “merdellones" para despreciar a los más  barriobajeros entre los nativos… ¿Es rebuscada la etimología  popular derivada de un galicismo semejante? Creo que es más rebuscada la de San Sirolé bendito de  las tierras de Pereruela.

lunes, 20 de abril de 2015

Carnet de demócrata

Allá por los años 80, a un grupo de profesores colegas, todos éramos jovencísimos, entre 25 y 30 años, un grupo que durante el franquismo había estado más callado que un muerto,  cuando trajimos la Democracia, les dio por decidir quién era demócrata y quién no. Era demócrata, decían, el profesor que dejaba fumar en el Instituto a las niñas de primero de BUP de 14 años. Era demócrata, decían, quien instaba a los alumnos a que le llamaran Nani, en vez de don Manuel; o Chiqui en vez de don Fulano, o Cachi en vez de doña Mengana. Era demócrata, insistían, quien los sábados por la noche iba a la discoteca con alumnos y alumnas   y si así salía un ligue, mejor que mejor. A los precoces que ya teníamos uno   o dos  o tres hijos nos llamaban “retrógrados” y ”cavernícolas”. Era demócrata quien defendía al alumno que le había pegado un cosques a un profesor mayor al subir por las escaleras como defensa del menor en contra de la represión y el autoritarismo. Un día, yo ya me enfrenté y les dije que el día que un alumno matara a un profesor nos arrepentiríamos de tantas tonterías, porque aquella pedagogía no llevaba a nada bueno y se rieron de mí y me insultaron. Pues  en solo treinta y tantos años ha llegado el día en que ha muerto un profesor en un instituto de Barcelona a manos de un alumno. ¡ De aquellos polvos….! Creo yo….

martes, 14 de abril de 2015

"La pintura y la escritura se mezclan y se enriquecen mutuamente." (Günter Grass)

Publica EL PAIS  entre otras cosas:   "...las disciplinas (la pintura, la escritura) se mezclan y se enriquecen mutuamente." (Günter Grass)
¡Que  casualidad tan grata! Precisamente, ese fue el tema de la conferencia que pronuncié en Cuenca  unos días antes de Semana Santa. Porque mis dos novelas son pictórico-literarias en las que no se puede deslindar pintura y escritura....

Entrevista completa:

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/04/13/actualidad/1428916790_189942.html

martes, 7 de abril de 2015

Don Tiburcio, el jeta, crea dinero de la nada.

Tiburcio, alias “El Jeta” va, y dice: “Yo soy banquero”;  pero no tiene ni un euro. Tiene jeta.

Juanito, alias “El Tonto”, le cree y va a pedirle un préstamo para comprar  a Genaro una finca y vacas para ganarse la vida.

Genaro es un viejo trabajador que durante toda la vida trabajó  como una hormiga para sustentarse y llegó a tener la finca y vacas con sus muchos sudores, pero ya se siente viejo y cansado y se quiere jubilar, para lo que pone a la venta sus posesiones, que, por fin, le compra Juanito el Tonto con el préstamo que le ha dado Tiburcio el Jeta.

La sorpresa de Juanito es que al pedirle los billetes a Tiburcio,  Tiburcio le da una palmada en el hombro diciéndole: “Juanito, Juanito… eso de los billetes era cosa de antes, ahora modernamente se hace de otra manera. Y sigue diciéndole: “te doy un préstamo pero tienes que devolvérmelo en el plazo que fijemos, y también me traes todos los meses los intereses, Sólo te cobro el 10%;  además me lo entregas en billetitos contantes y sonantes. Tú sí que tienes que cobrar en billetes a tus clientes y me los tienes que traer a mi banco para pagarme esos intereses del 10%, pero con tu trabajo estás creando tu  hacienda con la que serás rico… Así, cuando seas rico y venza el plazo, podrás devolverme todo el préstamo y seguirás siendo rico para siempre. O si lo prefieres, junto con los intereses me vas devolviendo todos los meses un poquito del préstamo total; puedes elegir con "libertad".

A Juanito el Tonto, a pesar de ser tonto, no le convence mucho la operación, porque no ha visto ni un billete del préstamo, sino sólo un apunte en la libreta de Tiburcio el Jeta, donde dice que le ha dado dinero, pero que ese mismo dinero se lo ha ingresado en la cuenta de Genero. 

La cuenta de Genaro es otro apunte en la libreta de Tiburcio, pero el dinero del préstamo sigue sin existir; y le dice Tiburcio el Jeta a Genaro el Viejo: “Este dinero que te ha pagado Juanito por tu finca y vacas no hace falta que lo veas.  Pero no te preocupes que lo tengo yo bien guardado y seguro. Yo se lo he prestado a Juanito y Juanito te lo ha pagado a tí y yo te lo guardo en unas “preferentes”. No es necesario que tú veas los billetes,  y te guardo yo tu dinero en lugar seguro para que no te lo robe nadie, por si acaso te hace falta algún día, pero con los intereses del 3% que te voy a pagar, te sobra para vivir, y te voy a pagar  esos intereses todos los meses. 

Gerano, aunque es viejo, le dice: “A ver, Tiburcio, ¿no será mejor que Juanito me dé a mí los billetes y yo los distribuyo para mi vejez como mejor me parezca? O mejor todavía, ¿No será mejor que Juanito me pague a mí el 10% y en el plazo que fijemos me pague el valor de todas las fincas y las vacas que le vendo?”
“Quiá” -le responde Tiburcio-. “Tú fíate de mí que sé hacer ingeniería financiera y te daré todos los meses intereses con los que podrás vivir de sobra y encima cuando lo necesites te daré todo el dinero que te guardo”.Y además, si Juanito enferma y no puede trabajar durante un tiempo, yo te sigo pagando intereses todos los meses sin fallar ni un mes porque soy banquero y tengo guardado el dinero que me traen todos los Juanitos.
Genaro porfiaba porque no lo veía claro, y Tiburcio le repetía: “Con esos intereses que recibirás por el dinero de la venta de la finca  y vacas que le has vendido a Juanito, tú tienes una pensión que te da para vivir como un rey... y yo te lo guardo bien seguro, que para eso me he vestido con traje y corbata y me llamo Don Tiburcio el Banquero, por lo que todo el pueblo sabio y libre me admira y me respeta, fíjate bien en mi traje, mi corbata y brillo de mis zapatos. Tú no puedes entender la ingeniería financiera que estudian los muy inteligentes en las universidades y mucho menos puedes entender la complicación de las preferentes. Lo que tienes que tener muy claro es que  sepas que yo te guardo el dinero y te doy intereses todos los meses…¡Y no te preocupes de más!


Reflexión altamente inteligente:
A ese engaño de crear dinero ficticio sólo por apuntar en una libreta,  aunque no exista, le llaman dinero de alto poder expansivo y  a la manera de simular como que existe le llaman ingeniería financiera, y en las universidades estudian cómo seguir engañando a todos los Juanitos tontos... ¡La de dios...!

A los estudiantes de Ciencias “Economiquizas”, les “alarguizan” las palabras rimbombantes y les dicen los señores catedráticos: ”Hay dos tipos de dinero, el dinero real y el dinero de alto poder expansivo, y bla bla bla... "

La Reserva Federal y el Banco Central Europeo, crean el 5% del dinero total expresado en billetes, y el 95%, que es el dinero de alto poder expansivo, lo crean las entidades financieras ficticiamente en apuntes contables… como hace Don Tiburcio el Jeta. Las entidades financieras son los  Tiburcios, todos ellos grandes y gordos señores que sólo miran por nuestro bien, porque crean la mayor parte de nuestro dinero y que sin ellos no podríamos vivir. Son los que crean nuestra riqueza. Y colorín colorado, que Juanito sigue con  su carreta y su arado,  trabajando como un cabrón sosteniendo esta rueda infernal de engaño y fraude, Genaro comiendo la sopa diaria para sobrevivir humildemente, y Tiburcio con el dinero que le da Juanito, el 10% real, en billetes, ese sí que es real, del dinero que no ha existido nunca, se va de juerga con sus amigotes los políticos a quienes sustenta y con  los sindicalistas, para que  no armen demasiado revuelo y descubran la tropelía.... A los políticos y a los sindicalistas también les da préstamos sin dinero, apuntando dinero  ficticio y  creándolo de la nada, sólo apuntando en la libreta cantidades de dinero que no no ha existido nunca  pero que harán real todos los Juanitos Tontos que los mantienen en su vagancia…

Viene otro listo de la Facultad de Económicas, que se llama economista y aconseja a Tiburcio: “ ¡Cuidado, que la ingeniería financiera dice que el plazo de devolución de Juanito a Tiburcio y el de Tiburcio a Genaro han de coincidir, porque si no coincide puede haber un lío…. porque si Genaro se pone tozudo y reclama su dinero en billetes, y Juanito el Tonto, no lo ha generado, entonces explota la ruina total…
Tiburcio le responde: “No, hombre, no. A Genaro ya lo he convencido de que no reclame el dinero de sus preferentes hasta que dentro de muchos, muchos años, lo  necesite…"

Lo que no sospechaban es que imprevisiblemente Juanito el Tonto cayó enfermo y no pudo seguir trabajando la tierra y las vacas. Y ¡ka…ta...klaf.....! La crisis. 

¿Quedó claro, o no quedó claro? Colorín, colorado.