martes, 21 de febrero de 2012

Las palabras “zapato” y “galocha” son préstamos medievales de lenguas asiáticas.






“Zapato” y “galocha” son dos palabras que entran en Europa con la venida de las lenguas de los canteros caucásicos y de Asia Menor,  durante la Edad Media.

Cuando no se tienen documentos escritos u orales directos, especular sobre etimologías ha llevado siempre a singulares divagaciones. Si no se dispone de más, la imaginación no es mala pero siempre que vaya acompañada de cierta lógica o, por lo menos, de que no repugne “in terminis” a la definición concluida.

Siempre ha sido un reto para los lingüistas, la obtención de una aseveración contundente de la etimología de las palabras “zapato”  y “galocha”. La Real Academia Española supo que en alguna lengua de oriente medio, para designar tal objeto de cuero que recubría todo el pie, la fonética encontrada era algo así como “sabat, o çabat o zabat o zapat”, y, dada la similitud fonética, fijó la etimología.

Lo cierto es que la taxonomización actual de las lenguas no corresponde con la intrincada red de elementos multifactoriales que durante la historia de las distintas lenguas se han ido enredando, de tal manera que ya es imposible encontrar  aseveraciones tan concluyentes  y absolutas para estas dos palabras, como lo son  para la palabra “castillo”, por ejemplo, que tiene su antecesor fonético inmediato en la palabra “castellum” de cuya etimología no cabe ninguna duda.

En la etimología de la palabra “zapato” nos encontramos con dificultades que algún académico resolvió en un “pispás”, dando como solución  apodíctica que procede de la palabra turca “zabata” sin más explicaciones, y se quedó tan fresco, para que todos los que consultáramos esa palabra, tragáramos esta etimología oficial de la Real Academia.

En Bashkirski y en Tatarski, dos idiomas uralo-altaicos hablados en las repúblicas ex-soviéticas  Bashkiria y Tatarstán, todavía  hoy día se conserva en su léxico la palabra “sabatá”.

Hemos de tener en cuenta un dato previo importante, y es que históricamente, el pueblo turco se formó como resultado de emigraciones en grandes oleadas humanas procedentes de esas zonas asiáticas de los montes Urales y los montes Alta; así podemos entender resumidamente que el turco es un idioma traído hacia el sur por los históricos uralo-altaicos del centro-norte de Asia.

Joan Corominas, probablemente tomó la etimología turca de “zapato” sin más, pero es necesario seguir profundizando en esa pista etimológica que nos lleva a los Urales y Altai.

Curioso es que otro tipo de zapato de iguales características pero hecho con distintos materiales, era la “galocha”, ¡curiosísimo!

“Galocha” está documentada en la historia del español, en la primera mitad del siglo XIV, y esta misma palabra en occitano antiguo. Sin duda, en francés, “galoche” tiene su origen en el sur de la lengua de “oc”  originario de las costas provenzales del sur-este de Francia.

Si trazamos una isoglosa de estas palabras en un mapa de Eurasia, las vemos documentadas en Bashkiria, en Tatarstán y  en amplias zonas de la actual Turquía, que comparte  la antigua Armenia, por  las zonas que circundan el Mediterráneo y en Occitania, por la zona de la actual Marsella. Verificamos que en el Cáucaso,  los mismos elementos fonéticos contenidos en la palabra: “krna(k)(l)osik” vigente en la actualidad son similares a los elementos fonéticos de la antigua “Kaloch”, con sus  elementos lingüísticos primigenios  y emigrados hacia el sur procedentes de los Urales y Altai.

Es sabido y constatado que las grandes emigraciones antes referidas, durante los amplios periodos anteriores a nuestra occidental Edad Media dejaron muchos de sus rasgos lingüísticos en  hablantes caucásicos aposentándose como tal en zonas de la antigua “gran” Armenia, en lo que hoy es, después de innumerables vicisitudes históricas, este y sur-este de Turquía hasta el mar Caspio.

Si seguimos con nuestras isoglosas correspondientes a la fonética de la raíz de estos dos signos lingüísticos “zapato” y “galocha” con el significado de prendas de calzado, nos encontramos con dos fenómenos interesantes: 1) que “kaloch” vacila en su fonética  dentro de la evolución en la histórica del idioma Bashkirsky y su vecino Tatarsky, en el interior de la antigua Unión Soviética, y confunde la primera consonante velar oclusiva sorda con su correspondiente sonora, constatando hoy día “galoch” y “galoche”; y  2) que “sabata” originaria de los Urales  y extendida hasta el sur de la actual Turquía,  permanece hoy extendida también en toda la zona de la actual Ufa en cancioneros tradicionales de los pueblos de los alrededores.

Después del asentamiento del Imperio Otomano en Asia Menor, “sabatá”, palabra aguda, se escribió con caracteres árabes durante todos los siglos del sultanato, en el idioma Turco de los últimos siglos de nuestra Edad Media hasta la reforma  caligráfica de Mustafá Kemal Ataturk, a principios del siglo XX, en amplias zonas del este de la actual Turquía, pero la fonética es la misma raíz para “sabata”, donde los fonemas labiales oclusivos sordo y sonoro se confundían participando de los hábitos lingüísticos del sustrato  lingüístico de la zona. Es decir, que la articulación fonética del fonema labial oclusivo sordo se identificó, igual que hoy, en los distintos idiomas semíticos, desde Arabia a Marruecos, con el fonema labial oclusivo sonoro,  y por eso los hablantes nunca distinguieron entre sabatá y sapatá. Esa es la razón por la que no se puede colegir que repugna lingüísticamente esa confusión sorda-sonora ya que no es una evolución contraria y repugnante de sonora a sorda, sino que es identidad concomitante de sorda-sonora, cuando la evolución fisiológico-fonética coherente en todas las lenguas  es la contraria: el paso de sorda a sonora.

Considerando este punto de vista, ya parece congruente lo que hasta ahora ha sido un enigma lingüístico no resuelto y solamente constatado en un elemento. Por eso, los académicos no se han metido en más profundidades más que a exponer que en castellano el étimo de nuestro “zapato” sea el turco “sabata” y el de “galocha” provenga del provenzal “galocha” o del francés “galoche”.

Pero lo que salta a la vista es la pregunta: ¿Y la palabra “galoche” surge en provenzal o en francés, por generación espontánea? Naturalmente que no.

Fijémonos en las conclusiones a las que llegó Joan Corominas habiendo constatado que por primera vez  encuentra palabras como “zapato” en nuestros pergaminos de  mitad del siglo XII, en concreto  en el años 1140: “No es seguro que haya relación etimológica entre estas palabras orientales “sabata” y “kaloch” y las de las lenguas de Occidente “zapato” y “galocha” con las cuales podrían coincidir por casualidad”.

Habiendo seguido el rastro a esa posible casualidad podemos resumir -sobre todo sabiendo ya acerca de la compenetración de los cristianos del sur del Cáucaso con los Cruzados y Templarios y el trasiego de todos ellos por el Mediterráneo hasta aposentarse en las costas del sur y sureste de la actual Francia- que la palabra “zapato” la trajeron los caucásicos cristianos al principio de la Edad Media a Europa con sus variantes fonéticas originales y quedó gramaticalizada en las lenguas románicas y sobre todo en el euskera desplazando a “coturno” “soccum>zueco” y  “calceum” por un proceso  metonímico, resultando las acepciones de calzar, calza, calcetín, calzón etc.

Es decir, que son las típicas palabras procedentes de un superestrato lingüístico asentado por las condiciones de las superioridad técnica y cultural en la manufactura del objeto. No olvidemos que los zapatos más antiguos realizados con iguales materiales y con una forma muy parecida a la de las pasarelas actuales se encontró en una cueva Armenia de 5000 años de antigüedad, cerca de la frontera de este país caucásico con Irán y Turquía.

Y en cuanto a las dudas y vacilaciones de nuestros etimologistas  sobre la palabra “galocha”, fehacientemente documentada en nuestra lengua a partir de bien entrado en siglo XIV, y que también se ubica como proveniente del provenzal antiguo o del francés antiguo, hemos de decir lo mismo, por lo que concluimos que las palabras “zapato” y “galocha” son dos  palabras de un superestrato lingüístico sobre el castellano y sobre el provenzal y sobre el francés; y naturalmente sobre el várdulo, el aquitano, el caristio y  el autrigón substratos del actual euskera. Y desde luego nada asimilable a la posible solución que da Joan Corominas al establecer una posible etimología como una palabra patrimonial proveniente del latín vulgar: “calopea”, alteración de “calopeda” y esta del griego “kalón-podós”= madera en el pie” Esta etimología no hay por dónde agarrarla.

Resumiendo: “zapato” y “galocha” son dos palabras que entran en Europa con la venida de las lenguas de los canteros caucásicos y de Asia Menor,  durante la Edad Media; y que forman parte del acerbo del Armenio-Euskera  como constitutivos propios de la lengua vasca y como préstamos lingüísticos al incipiente castellano. De ahí que se propague al resto de las lenguas europeas donde cristaliza su uso, y en las lenguas románicas sustituye a las patrimoniales:  “coturno”, “soccum” o “calceum” con las soluciones metonímicas antes citadas.

Nota:
Hemos de tener muy en cuenta  que cualquier lengua, al tomar un préstamo  de otra, sobre todo si filogenéticamente es muy distante, el proceso de transformación  y adaptación fonética, puede ser  desde muy similar a muy distante y errático sin seguir ninguna ley evolutiva de la historia de esa lengua.

En el armenio actual, “zapata” sufre una reducción: “zpayt” >”payt” por lo que se ha alejado de la solución vertida en el euskera incipiente en la Edad Media: “zapata”

Albanés: “galloshe”
Turco: “galoş”
Griego:  galótsa

domingo, 5 de febrero de 2012

Canción vasco-navarra inspirada en la más auténtica tradición armenia.

https://steemit.com/spanish/@jgcastrillo19/cancion-vasco-navarra-inspirada-en-la-mas-autentica-tradicion-armenia

Benito Lertxundi, canta esta bella canción en la actualidad  con una letra recogida en los pueblos vasco-navarros, pero viene cantándose desde la Edad Media, según las leyes musicales armenias.

Dice que la guitarra canta según las normas musicales armenias, porque –palabras textuales- canta según el canon armenio. Y lo dice sin darle importancia, con la mayor naturalidad, como si todo el mundo lo supiera.


 “Canon” se utiliza como palabra romance o como cultismo romance a partir del sigo XIII, y como tal se usa en esas letrillas. “Canon” es una palabra utilizada para designar leyes de tipo religioso, eclesiásticas, leyes cultas, leyes del pautado musical, y otras leyes específicas pero no de la vida de las cortes ni de los monarcas ni costumbres populares. De ahí la derivación: “Derecho Canónico”.

lunes, 9 de enero de 2012

Astronomía hace 60 siglos ¿La curiosidad humana se centró en lo más alejado, antes que en el propio ser?


Los vestigios más antiguos de la Humanidad, de los que se deduzca la observación y estudio de los astros y sus movimientos, están en las piedras horadadas de la altiplanicie de Karahundj, varias veces citada en “El enigma de Baphomet”. A pesar de que carecemos de estudios contundentes, los más creíbles son los que nos indican que parece ser que cuenta  este observatorio astronómico con una antigüedad de más  de sesenta siglos.

domingo, 8 de enero de 2012

Armenios y Franceses


Llámese genocidio, exterminio, masacre, o como se quiera, el hecho histórico es que la comunidad cristiana  “más antigua” evangelizada por los apóstoles San Bartolomé y San Tadeo,  la comunidad armenia, ha sufrido persecuciones constantes, sobre todo desde la expansión del Islam en el siglo VII hasta el llamado “genocidio” de principios del siglo XX.

Los franceses hacen honor a sus lazos históricos con el pueblo armenio centrados eminentemente en la Edad Media, al aprobar esa ley a la que hace referencia. Los Españoles –aunque no defiendo leyes represivas que castiguen a quien no sea conocedor de la historia- no  deberíamos olvidar los lazos de hermanamiento con el pueblo armenio tan íntimos o mayores que los de los franceses –recordemos que el Rey Armenio, Levón VI “reinó” en Madrid en el siglo XIV- y la mayoría de españoles lo hemos olvidado. ¡Cuántos favores de todo tipo debería Juan I de Castilla a los armenios para colaborar tan íntimamente con ellos hasta rescatar a su rey de las mazmorras  islámicas y traerlo  a Castilla y concederle el Señorío sobre bienes y personas castellanas!

..."También en 1377, una peregrinación que se dirigía a Jerusalén encabezada por dos frailes menores, Dardel y Monpoli, se detuvo unos días en El Cairo. Dardel y Monpoli regresaron a Europa con el encargo de gestionar  ante el Papa y los reyes de España envío de emisarios para el rescate de Levón VI. Los frailes llegaron a Barcelona el 1 de marzo de 1380, pero sus gestiones no tuvieron éxito hasta 1382. Por fin, Juan I de Castilla envió una misión extraordinaria a Egipto, portadora de obsequios para el sultán: cuatro gerifaltes, cuatro paños de escarlata roja, tres vientres de vero, una fuente de plata dorada, una copa de oro con su platillo y tres pieles grises. Levón VI partió de El Cairo el 30 de septiembre de 1382. Su mujer y su hija habían muerto...  El destronado rey armenio fue recibido cálidamente en Europa siendo objeto de grandes honores como noble y valiente defensor de la Cristiandad y mártir de su causa. El Papa de Avignon,Clemente VII le confirió la condecoración de la Rosa de Oro, mientras que el rey de Castilla, Juan I, le cedió de por vida el usufructo de las rentas producidas por las ciudades de Madrid, Ciudad Real y Andújar. Los reyes de Castilla, Navarra, Aragón, Francia e Inglaterra le obsequiaron grandes sumas de dinero..." ( Ashot Artzruní, "Historia del pueblo Armenio")


Las Naciones Unidas, definen "genocidio" el 11 de diciembre de 1946; definición que sustenta la convención para la prevención y represión del crimen de genocidio como "cualquier acto cometido con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso", que en su segundo punto dice: "causar graves daños a la integridad física o espiritual de los miembros del grupo"y no sólo asesinar a los miembros  de un grupo. Los historiadores de Armenia, no se ponen de acuerdo en los millones de seres humanos martirizados premeditadamente, pero en todo caso, para lo que nos ocupa, la diferencia entre unos y otros sería irrelevante.

sábado, 7 de enero de 2012

Nota sobre el origen de la masonería


Uno de los  estudiosos de la masonería, Ricardo de la Cierva, quién se define a sí mismo como un claro anticomunista, antimarxista y antimasónico, concluyó  que los masones eran los artesanos que trabajaban la piedra en la construcción de catedrales, iglesias y monasterios. Al decaer la construcción de las grandes catedrales en Europa los masones se vieron ninguneados y para seguir perviviendo admitieron en sus logias a individuos que pertenecían a otros gremios. Al cabo de los años, los nuevos miembros, influyentes en la sociedad, se hicieron con el poder de  opinión y se fueron olvidando de su primitivo oficio de constructores; y las logias se convirtieron en organizaciones con nuevas ideas y contactos con sectores económicos poderosos para hacer negocios. Fueron incorporando nuevas ideas que se propagaban en reuniones -por extensión  fueron llamadas logias-,por toda Europa.

Las primitivas logias eran los cobertizos al lado de las catedrales en construcción donde vivían los canteros, caucásicos sobre todo, fervorosos cristianos armenios, que, paradójicamente, con el correr de los siglos evolucionaron a detractores del Cristianismo, de tal manera que Papa Clemente XII, en su encíclica "In eminenti", explicaba que "la masonería es la actualización del paganismo antiguo y el gnosticismo". Hay quien ha atribuido a la masonería la finalidad de acabar con el cristianismo a pesar de haber sido comenzada por los cristianos más fervorosos de la historia. ¡Paradojas del ser humano!

miércoles, 4 de enero de 2012

Armenia y Madrid mucho más que hermanadas


Lo mismo que en el siglo XVI reinó Carlos I de España y V de Alemania, así  había reinado en el siglo XIV, el Rey Levón I de Madrid y VI de Armenia. 

Una cita de  Aartzruní Tulián, en su "Historia del pueblo armenio":
..."También en 1377, una peregrinación que se dirigía a Jerusalén encabezada por dos frailes menores, Dardel y Monpoli, se detuvo unos días en El Cairo. Dardel y Monpoli regresaron a Europa con el encargo de gestionar  ante el Papa y los reyes de España envío de emisarios para el rescate de Levón VI. Los frailes llegaron a Barcelona el 1 de marzo de 1380, pero sus gestiones no tuvieron éxito hasta 1382. Por fin, Juan I de Castilla envió una misión extraordinaria a Egipto, portadora de obsequios para el sultán: cuatro gerifaltes, cuatro paños de escarlata roja, tres vientres de vero, una fuente de plata dorada, una copa de oro con su platillo y tres pieles grises. Levón VI partió de El Cairo el 30 de septiembre de 1382. Su mujer y su hija habían muerto...  El destronado rey armenio fue recibido cálidamente en Europa siendo objeto de grandes honores como noble y valiente defensor de la Cristiandad y mártir de su causa. El Papa de Avignon,Clemente VII le confirió la condecoración de la Rosa de Oro, mientras que el rey de Castilla, Juan I, le cedió de por vida el usufructo de las rentas producidas por las ciudades de Madrid, Ciudad Real y Andújar. Los reyes de Castilla, Navarra, Aragón, Francia e Inglaterra le obsequiaron grandes sumas de dinero.

Armenia fue hermana de España


En la Edad Media, los lazos de amistad, colaboración y trasiego de personas entre los armenios y los españoles y franceses eran tan intensos que incluso el Rey de Armenia perseguido cruelmente por sus enemigos orientales, ya en la segunda mitad del siglo XIV, pidió ayuda a los reyes europeos y en concreto el más quijotesco que era el rey de Castilla  lo ayudó a salir y huir, y le concedió señoríos en España. Es decir que el Rey de Armenia era dueño de tierras y personas españolas. Múltiples avatares históricos hicieron que ese mismo rey armenio terminara sus días en Francia.