miércoles, 29 de junio de 2016

El profesor de Pablo Iglesias, de Monedero, de Carolina Bescansa y de Errejón

El profesor  de Pablo Iglesias, de Monedero, de Carolina Bescansa y de Errejón, que todavía es el Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Complutense, acaba de publicar un artículo demoledor sobre la situación política actual. Lo he leído con atención con gran sorpresa por las coincidencias con lo vertido aquí en este muro de Facebook ayer y esta mañana, sin habernos puesto de previo acuerdo.
(Pinchar encima)
http://www.lacriticadeleon.com/noticia/809/manuel-pastor/espana-una-democracia-fallida-2.html

lunes, 20 de junio de 2016

La conversión de Pablo Iglesias en la entrevista con Ana Pastor

Ayer no vi la entrevista de Ana Pastor a Pablo Iglesias. Pero estoy leyendo la prensa y veo que se escandalizan muchos por la conversión súbita de este hombre.
Dicen que es imposible. Yo creo que es porque no han reflexionado sobre el libro de “Los hechos de los Apóstoles” Capítulo. 9.  donde se narra la conversión de su tocayo Pablo de Tarso también súbita, sin que nadie se lo esperara y y con la confusión de sus admiradores coetáneos. La conversión de Pablo Iglesias, al fin y al cabo es muy suave en comparación con la del cínico, criminal, blasfemo y basura humana que era Pablo de Tarso antes de ser San Pablo. Convertirse del comunismo Pre-perestroika y Bolivariano más extremo al socialismo más centrado es muy pequeña diferencia si lo compramos con aquella conversión de San Pablo, el más cruel perseguidor a muerte de los más débiles, hace dos mil años, y luego fundador de todas las Iglesias cristianas desde Asia Menos hasta Roma. Claro que es posible una conversión súbita. La Historia del arte nos lo recuerda con muchas pinturas, así  también la del Rey Recadero con todos sus súbditos. Creo que también un 10 de septiembre San Pablo se llegó a Roma y se entrevistó con el primer Papa, San Pedro. Lo podremos comprobar dentro de muy poco: o el mayor de los cínicos, o el mayor de los santos laicos. No hay otra. Entre Pedro y Pablo hay algo de misterio. Veremos…

Y ya que estamos de Iglesias y de religiones, recordemos la parábola del “Hijo Pródigo”. 

jueves, 12 de mayo de 2016

Ezra Pound. ANTIFAMILIA.

Algún indocumentado ha  distribuido versos de Ezra Pound, creyendo que el poeta era un referente de la modernidad y el progreso -cuando ha sido, eso sí, un referente para la progresía más ignorante que ha creído que en la destrucción está el avance.

Pues no. Ezra Pound fue un enfermo síquico, digno de lástima. Escribía esto:

“Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia...
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Es como un árbol viejo con retoños
y con algunas ramas podridas y cayéndose.”

Pues hay paisanos que siguen dale que te pego a la ideología antifamilia de los versos de Ezra Pound creyendo que es lo más ultra-postmoderno y original. Ahora resulta que no estaría mal entregar a los niños a la tribu. ¡La de sanrediós….!


Ah, y los que siguen a Ezra Pound seguro que ni se imaginan que fue un pobre loco fascista seguidor de Mussolini. Como diría un castizo: “parece de coña", lo gordo es que no…

jueves, 28 de abril de 2016

Euskadi y Armenia (Danzas, músicas y atuendos)



Cuanto más observo las danzas, las músicas y los atuendos de España, sobre todo del Norte y más en concreto de Navarra y  Euskadi  —mutáis mutandis por la diferencia evolutiva de mil y pico años, desde la Edad Media—y comparo con las dandas, músicas y atuendos del viejo Cáucaso: Armenia, Georgia, Azerbaiyan y Osetia, más similitudes encuentro. No es extraño  que el Prof. Vahan Sarkisian, cuando se paseó por el país vasco se sintiera como en casa y dijera que en Euskadi las paredes le hablaban. Hay mucho que estudiar y seguir investigando. No sé si muchos  estudiantes de Letras actuales estarán por la labor. Ojalá.

 Entrevista con el Prof Sarkisian, ya fallecido tristemente.




https://www.youtube.com/watch?v=IH0HIJn1N78

Encuentro un testimonio escrito de un viajero por Georgia y Armenia, publicado en el años 2008. Es una lástima que el autor lo firme con seudónimo.



“…Luego Vano me saca el tema de los vascos, y me dice que ellos entienden algo cuando oyen hablar el euskera. A el le suena como si hubieran mezclado los distintos dialectos del kartuli –como llaman en Georgia a su idioma- junto con otra lengua. Los vascos por lo visto no entienden ni papa de kartuli.

Clavijo tambien dio fe de su paso por Georgia, que el llama Gorgania, y del habla de sus gentes: "Y los Gorganos son hombres de buenos cuerpos, y de hermosos gestos, y la su creencia es a la Griguesca, y la su lengua es apartada".

La hipotesis de que el vasco este emparentado con el georgiano es una de las mas firmes que hay, y en Georgia la estudian en la escuela como algo cierto. Siempre que digo que soy español me preguntan seguidamente "¿Vasco?".

Vano me cuenta que 'vasque' significa en georgiano 'desaparecido', y la tan aventurada como atractiva hipotesis de que los vascos puedan proceder de los colquideos que salieron en persecucion de los argonautas, una vez que estos robaron el vellocino y huyeron llevandose ademas a la princesa Medea con ellos….”

El artículo comienza así:


“Muy buenas, fauna trapisonda. Aqui va el relato de mi paso por Georgia y Armenia, dos paises de la inestable region del Caucaso y antiguos miembros de la Union Sovietica. Ambos son herederos de los dos primeros reinos oficialmente cristianos: Armenia y Georgia, por ese orden (poco despues vendria la adopcion del cristianismo como religion oficial del imperio romano), y hoy en dia conservan fuertemente su identidad, y son la marca cristiana, la barrera del Cristianismo, ante el Asia musulmana que se extiende al sur: Turquia, Iran y Azerbaiyan.”









domingo, 10 de abril de 2016

Texto para comentar


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A VER SI MUERE CERVANTES
En España pocos conocen nuestro pasado y además a casi todos nos trae al fresco.



YA se han consumido tres meses del año y dentro de dos semanas será la fecha oficial del cuarto centenario de la muerte de Cervantes, y más o menos lo mismo respecto a Shakespeare. Se ha hablado mucho del contraste, del abismo existente entre la actitud de los dos países que vieron nacer a estos autores. Del entusiasmo inglés y la indiferencia española; de la implicación de Cameron y la dejadez de Rajoy el Plasmado; del enorme programa de fastos impulsado por las instituciones británicas y de las poco imaginativas y parvas celebraciones preparadas por nuestro Ministerio de Cultura. Si me guío por mí mismo, hace ya un par de años que la editorial Hogarth me tentó a “novelar” una obra de Shakespeare dentro de un amplísimo proyecto que incluía a una veintena de escritores, cuyas “adaptaciones” serían traducidas y publicadas en numerosas lenguas. También, desde el British Council, se me ha propuesto mantener un coloquio en Berlín con un ­autor inglés, sobre Shakespeare y Cervantes, en el marco de una exposición dedicada a los dos genios. Sobre el uno o el otro se me han solicitado textos desde diferentes países, y casi todas estas peticiones las he declinado (uno podría pasarse 2016 dedicado en exclusiva a estos menesteres, y soy de los que creen que las obras perfectas no hay que manosearlas ni menos aún “reescribirlas”). Alguna aportación he hecho en España, pero para el sector privado. La única propuesta que me ha venido del público, creo, era una majadería para Televisión Española, participar en la cual habría sido menos motivo de satisfacción que de sonrojo.
Al Gobierno le han llovido los reproches, con razón. Pero ¿qué se esperaba de una administración que, durante cuatro años, no ha hecho más que empobrecer y hostigar a los representantes de la cultura? Y Cervantes, aunque muerto y bien muerto, no deja de ser uno de ellos. Eso sí, el próximo 23 de abril veremos las consabidas colas de políticos, escritores y figurones para leer en voz alta un fragmento del Quijote (pésimamente y sin entonación, las más de las veces), esa chorrada ya institucionalizada. La mayoría se hará una foto, volverá a casa muy ufana y no abrirá de nuevo ese libro en su vida. En realidad no sé por qué nos escandalizamos. ¿Por qué habría de importarle Cervantes a una sociedad ahistórica y tirando a iletrada? En España pocos conocen nuestro pasado y además a casi todos nos trae al fresco. Ni siquiera hay curiosidad. Este año será el tricentenario del nacimiento de Carlos III, el mejor Rey que hemos tenido junto con Don Juan Carlos, pero la mayor parte de los españoles es incapaz de decir una palabra sobre su figura. El conjunto de la población, ¿sabe algo de las Guerras Carlistas, que fueron tres nada menos y no están tan lejanas? ¿Sabe que en 1898 estuvimos en guerra contra los Estados Unidos? Son sólo un par de ejemplos de la ignorancia brutal y deliberada que nos domina desde hace décadas. Hace poco, el grupo socialista del Ayuntamiento quiso quitar de la Plaza de la Villa madrileña la estatua de Don Álvaro de Bazán para colocar en su lugar una –la enésima en la capital– del alcalde Tierno Galván –muy llorado, eso sí, como todos los aduladores de jóvenes–. Eso denota visión histórica y sentido de las prioridades. Los cretinos municipales del PSOE probablemente ignoran que Don Álvaro intervino decisivamente en Lepanto y en otras hazañas militares; o quizá sea eso, que sus hazañas son hoy “condenables” por haber sido militares.


Hace no mucho dije en otra columna que la actitud general de los españoles respecto al pasado viene a ser esta: “Los muertos no nos conciernen”. La gente que no está aquí, que carece de poder e influencia, que no hace el memo para distraernos, que no suelta idioteces en las redes para que reaccionemos con furia; la gente a la que ya no podemos zaherir ni poner zancadillas ni hacer daño, la que no forma parte de la bufonada perpetua que nos alimenta, del jolgorio zafio y la chanza malintencionada, la gente que no puede indignarnos porque lleva mucho o poco criando malvas, ¿qué nos importa? A los políticos, desde luego, sólo les interesan aquellos que pueden ser utilizados, o arrojados a la cara del contrario: Lorca y Machado por razones obvias, un poco Hernández y Cernuda, y pare usted de contar o casi. Pero ¿Cervantes? Ni siquiera sabemos si sería de derechas o de izquierdas, para qué nos sirve. Al Gobierno le han caído regañinas justas por su desidia, y sin embargo, ¿han oído decir una palabra sobre el autor del Quijote, en estos meses transcurridos de su año, a los dirigentes del PSOE, Podemos o Ciudadanos, no digamos a los de Unidad Popular, PNV, ERC (y eso que hay dementes muy serios que insisten en que Cervantes era un catalán más, escamoteado)? En realidad, en España se procura matar a los muertos, ya es bastante molestia que haya vivos ocupando sitio (“nuestro sitio”) como para encima hacérselo a los difuntos. Shakespeare está vivo y omnipresente no sólo en la cultura y en la sociedad inglesas, sino en el mundo entero. Cervantes no tanto, por mucho que unos cuantos todavía adoremos su simpática figura y su obra. ¿Cómo podría estarlo al mismo nivel que su contemporáneo, si en su país lo que se pretende es que se hunda de una vez en el hoyo y en el mayor olvido posible? Aquí ese es el sino de cuantos “dan su espíritu” y ya no alientan, sea desde ayer o desde hace cuatro enteros siglos.

lunes, 14 de marzo de 2016

Nacionalismo maragato



Mezclar las costumbres, los trajes regionales, los bailes y danzas, los instrumentos musicales, y las lenguas, dialectos y modalidades lingüísticas múltiples con la división del estado que tanto ha costado construir durante los últimos mil años hasta desembocar en la constitución de 1978, no puede obedecer más que intereses particulares de oligarquías que azuzan los sentimientos de quienes no hacen más que trabajar de sol a sol sin darse cuenta de que los están sosteniendo en sus poltronas.

Por la regla que miden los separatistas de toda índole, los maragatos tendríamos el doble de argumentos para tratar de destruir la unidad de España. Hay una diferencia esencial. Los maragatos desde tiempos inmemoriales hemos emprendido largas caminatas con las tartanas, hemos viajado por todo el mundo, hemos tratado de conocer y escuchar a toda clase de gentes, de saber valorar el pensamiento del contrario y gustar de otras costumbres y, por qué no, a llevar las bragas negras de raso hasta los gauchos argentinos.

Si nos hubiéramos quedado “bajo los montes” del Teleno mirándonos el ombligo allí, “submontia” > “sumontia” >"somontia">"Somoza", estaríamos pensando todavía que el traje solemne de los domingos: las polainas negras, las bragas de raso, la chaqueta y la camisa bordada y el sombrero negro, con el rodeo, la mantilla de mil colores y el pañuelo de seda, las castañuelas y el tamborín, y sobre todo “la zapateta” y "la covada", nos haría superiores al resto de los mortales. ¡Pasen señores, viajen, oigan y vean…!





viernes, 4 de marzo de 2016

Dijo Rufián que los hablantes de lengua castellana le llaman "charnego"

Cuando he visto en el telediario, que Rufían dijo a los parlamentarios que él es “charnego”, y los acusó de calificarlo como tal, considero que el susodicho personaje no tiene conocimiento de lo que debe hacer en su nuevo “status”: parlar en el parlamento y, por lo tanto, con propiedad y conocimiento de su misión, que es “parlar”, pero parlar usando bien las palabras.

Casualmente “parlar” es una palabra usada tanto en Castellano como en Catalán, si bien, más usada en Catalán que en Castellano. Las dos proceden de la platrimonial latina “parabolare”.

Por lo que dijo Rufián, descendiente de padres y abuelos jiennenses y granadinos, dio a entender que los parlamentarios no catalanes le llaman charnego. 

Este  parlamentario, no sabe o hace como que no sabe que la palabra “charnego” no es, y nunca ha sido castellana, ni ha sido usada en la historia la literatura  castellana. “Charnego” es una palabra de la lengua catalana, pero tampoco usada en la literatura en lengua catalana, salvo en alguna novela contemporánea.  Antes de generalizarse el uso de esta palabra, la usaron sobre todo los catalanes pertenecientes a la clase más burguesa como vocablo para despreciar a las gentes que iban a trabajar a Cataluña en los oficios más humildes, desde el resto de España, en los años 1950, 1960  y 1970 cuando el gobierno de entonces había favorecido crecer la industria en Cataluña. 


A que no… a que ningún español, sea de Vitigudino o de Gadiix o de Pola de Lena, ha oído nunca ni a sus padres ni abuelos, ni a nadie de su pueblo usar la palabra “charnego”. No hace falta ser lingüista para  certificar la evidencia.