miércoles, 16 de mayo de 2018

Los políticos independentistas

Sé de dos chicas que decidieron independizarse de sus padres y vivir por su cuenta. Un día, una de ellas  llamada Vanessa, al cumplir los 18 le dijo a su padre: “Papá, me voy, me independizo, gracias por todo lo que mamá y tú habéis hecho por mí, díselo a mamá,  y ya la veré cuando pueda volver a visitaros”
El padre compungido le respondió: “Toma algo de dinero para que puedas vivir hasta que te defiendas por ti misma”. 
- No -respondió ella-, he ahorrado durante estos años para poder sobrevivir hasta que encuentre trabajo.
-¿Podrías esperar a estudiar tu carrera, ya que estás empezándola?
-No te preocupes, puedo estudiar y trabajar. Soy consciente de la dificultad pero no importa. ya estoy muy decidida.
El  padre, conteniendo las lágrimas, le dio un beso al despedirla.

Por el contrario, la otra moza, muy lozana y dicharachera,  le dijo a sus padres: “ Papá, mamá: ya que he cumplido 18 años me independizo, me voy, quiero vivir mi vida,  quiero ser libre, ya tengo un piso alquilado, he pagado la fianza con la tarjeta VISA, así que os la cargarán a vuestra cuenta el próximo mes  y las mensualidades las cargarán también hasta que yo tenga mi propia cuenta en el banco y mi propia tarjeta.

Yo ya no me creo la pantomima de Cataluña. ¡Mucho cacareo, pero siguen cobrando lo que nos quitan! Lo que quieren es seguir cobrando sueldazos y prebendas que nos chupan de nuestros trabajos y ahorros. Si de verdad quisieran independizarse, ya hace tiempo que hubieran hecho lo que hizo Vanessa. Pero estos políticos, que engañan a todos, a sus votantes y al resto, lo que quieren es más dinero, mucho más, siempre más, que nos sacan del sudor de nuestras frentes. Hacen lo mismo que la otra chavala  “de cuyo nombre, ni quiero acordarme”
Todo es "posible" y "a lo mejor..." Pero lo que está "amarrao" y es seguro, son los 7.000 eurazos de pensión vitalicia que le quedarán a Torra por haber sido "president"
Nos chupan hasta la sangre.


sábado, 21 de abril de 2018

Carta a mi alumno Vivente Pineda.

Jesús García Castrillo Vicen Pineda Olveira: Y cuando te cuenten cuentos falsos como que antaño, el centralismo de MADRIT, tenía planes de inundar Cataluña de maestros castellanos porque la lengua catalana era perseguida y no se quería que los niños hablaran en catalán, diles que tu profesor de Lengua en Málaga sabe más que ellos, no por ser más listo sino por ser más viejo y haber vivido más. En Cataluña un perito textil ganaba 10 veces más que un maestro, y la carrera de perito era muchísimo más fácil que la de maestro, de tal manera que en las Escuelas de Magisterio de Cataluña no se matriculaba casi nadie para ser maestro, y pedían maestros a toda España, porque no había maestros nacidos en Cataluña. Fíjate que a mí me llamaron por ser estudiante universitario sin tener la carrera de maestro, y me nombraron con nombramiento oficial y legal, porque no se cubrían todas las plazas libres y se inventaron el título de “Maestro Sustituto Idóneo”, que es lo que fui yo en Barcelona. En mi colegio solo la directora y otro maestro eran catalanes, y otros dieciocho éramos del resto de España, y eso de que se prohibiera hablar en catalán, es mentira. Yo, en un trimestre ya hablaba catalán con la directora y con el otro maestro porque yo mismo les decía que no me hablaran en Castellano. A los chavales jóvenes los engañan con una caña. A los viejos es más difícil que nos engañen los señoritos políticos burgueses de la Bona Nova y del Barrio de las torres de Sarriá….

viernes, 13 de abril de 2018

El currículum de los candidatos a diputados

Esta muy bien que el PSOE saque los colores al PP por las asignaturas del máster de Cifuentes si es que fueron aprobadas por enchufe, pero  sería mejor que los colores se los sacara otro que no fuera un tío  que fue elegido diputado publicando que era licenciado en Matemáticas y  que además repitió otra legislatura con la misma mentira. Somos muchos  los que votamos, yo por ejemplo, al que más preparación académica  tiene según figura en su currículum. Este diputado debería dimitir de todo cargo político inmediatamente, por haber obtenido el escaño con tamaña mentira. Con los que no estoy de acuerdo es con los que en redes sociales se meten con sus apellidos: Franco y Pardo; ni con el que dice que  es tan grave como apellidarse Pazo y Meirás. Eso ya son ganas de fastidiar, creo yo.


Lo que sí deberían de publicar  todos los partidos serían a todos los que han falseado sus títulos universitarios  o de cualquier tipo  y excluirlos de por vida para cualquier cargo político, también creo yo...

lunes, 9 de abril de 2018

Los frailes de Cataluña

Cuando yo trabajaba en Cataluña hace unos lustros, los frailes de Poblet eran normales, cultos, y no tenían ni antipatía, ni animadversión a los que visitábamos el monasterio. Vestían el hábito cisterciense siempre, tanto dentro como fuera del monasterio, traje talar que los ungía  de una cierta dignidad. Se consideraban españoles y cierto es que la mayoría hablaba catalán igual que castellano. Es más, se consideraban igual de españoles que los que no habíamos nacido en   Cataluña y  dejábamos allí  nuestra trabajo, lo mejor de nuestra juventud.  Y todavía es más, el que había sido Superior General llamado el Padre Mateo, que por cierto  había nacido en Praga, no solo amaba a Poblet y por supuesto a las provincias catalanas sino que amaba a España de igual manera como lo hicieran  los abuelos del actual  fraile, el Padre Abad de Poblet,  que eran los voluntarios catalanes que con la manta y la barretina y una escopeta se embarcaban para defender su patria, España, en la guerra de África como los mejores y más aguerridos patriotas españoles. Pues el Padre Mateo,  Padre General de la Sagrada Orden del Cister, no solo había amado a España sino que quiso ser enterrado en España, en su monasterio de Poblet.  Una nota curiosa: por aquellos días en los campamentos de verano organizados por los distintos colegios  de Salamanca nos enseñaban canciones tanto en catalán como  en vasco como en gallego: incluso todavía recuerdo una canción en valenciano popular que decía así: “la cansió de la taberna es molt fasil de cantar, dose botes mil ampolles  i els que les va buiyar. Tots son homes, non hi a dones, que els fa vergonya entrar”. Un tanto machista, eso sí, cosas de hace medio siglo.
Yo sabía del amor a España que tenían los monjes de  los monasterios de Cataluña, y por supuesto  los de Poblet, de donde es hoy Abad el fraile  que bajo no sé qué influencias ha transformado aquel amor a España en aversión malsana. ¿Cómo es posible que los monjes de Poblet hayan sufrido esta transformación desde el amor hasta la aversión? Sólo ellos pueden responderlo. Creo que no son conscientes de que el resto de los españoles sentimos que son nuestros los monasterios no solo el de Poblet sino también el de Las Santas Creus, y el de  Vallbona, tan cercanos los tres, con tanto arte y tanta historia de la nación española.

He vuelto a pasar por estos monasterios para recordar tiempos juveniles y me causó una rara sensación vistas las expresiones de los visitantes: algo indescriptible se mascaba en el ambiente, e hice unas fotografías de las que quiero dejar constancia, sobre todo del epitafio grabado  al lado de la tumba de aquel Padre Mateo que tanto amaba a España. que dice así:
"DOM MATEO  QVATEMBER, ABAD GENERAL DE LA SAGRADA ORDEN CISTERCIENSE, SUCESOR DE SAN ESTEBAN, FUNDADOR DE LA ORDEN CISTERCIENSE, Y SUCESOR DE SAN BERNARDO, NACIÓ el PRIMERO DE MAYO DE 1894, MURIÓ  el 10 de FEBRERO DE 1953.
AMÓ A POBLET Y A ESPAÑA





domingo, 25 de marzo de 2018

El Santo Grial de León



He oído decir a un indocumentado que la Semana Santa es una fiesta para festejar la llegada de la primavera, cuando es la conmemoración de la Muerte y Pasión de Jesucristo y la manifestación pública de la fe cristiana mediante representaciones escénicas y escultóricas en toda España y países donde la religión cristiana es profesada por la mayoría de habitantes.
Hoy, Domingo de Ramos, voy a recordar mi diálogo con una amiga de Facebook hace cuatro años.
Desde luego, es muy raro que en la Edad Media, se escogieran dos cuencos de piedra datados en el siglo I de nuestra era y se engarzaran en ellos medio kilo de oro y las más preciadas joyas para que sirviera de cáliz en las celebraciones religiosas, sobre todo para conmemorar esa Pasión y Muerte de Jesucristo. Sin duda esta copa tuvo un significado excelso y celebrado.
El diálogo fue el siguiente:
jgcastrillo: Cuando salga el libro de Margarita Torres Sevilla,y José Miguel Ortega del Río sobre los dos cuencos de ónice unidos por láminas de oro de la más exquisita orfebrería medieval con gemas valiosísimas engastadas en él opinaré con más conocimiento de causa, pero ya tiene muy buena pinta la fundamentación de la tesis sobre su origen y significado: el Santo Grial.
Este cáliz conocido por su pertenencia a doña Urraca, y la cruz de doble brazo del tesoro de Astorga, 

cruz que, al parecer, era la reliquia más preciada del castillo de los templarios de Ponferrada siempre han sido mis dos joyas preferidas, por lo enigmáticas, por lo bellas y por lo valiosas. Espero con impaciencia la edición del libro que revela las peripecias del cuenco de Jesucristo en su última cena desde Jerusalén hasta León.
María Pérez: Pero esta Cruz y el Cáliz son impresionantes, y cuando uno piensa en su Historia, por las manos que habrán pasado,...se queda uno alelado imaginando y soñando
jgcastrillo: En mi novela "El enigma de Baphomet" hay algo de autobiografía. Mira esta página: 
" Un día, al terminar las clases de la tarde, con el otoño bien entrado, salimos de la academia, corriendo, a comprar una peseta de castañas asadas, y las fuimos comiendo hasta el atrio de la catedral.
Raúl me dijo:
—Ven conmigo, que subiremos al campanario. El pertiguero me conoce y conoce a mi familia, y me deja entrar por todos los vericuetos. Verás qué risa. Tengo que enseñarte en la sillería del coro un mono tallado en madera chupándose la pilila, y muchos, muchos secretos que no sabe nadie. Pero, según le dé, porque otras veces me dice que el Magistral le va a echar la bronca si me ve hurgando en las piezas del tesoro, y se niega en redondo. Hace unos días me decía que viniera yo una noche, que se oían los lamentos de las ánimas de todos los cadáveres que hay enterrados dentro.
—¿Y viniste? —le pregunté asombrado.
—No, no, ¡menudo miedo!
Llegamos hasta el pertiguero que nos recibió cariñosamente con una sonrisa y son apacible. De pie, vigilante, contemplaba las multicolores nubes del crepúsculo con las llaves de todos los cerrojos ensartadas en un aro. A su lado, en el suelo, un serillo que contenía un puchero humeante y dos manzanas reinetas
—¡Hola, Raúl! ¿Venís a oír las ánimas?
—Déjanos subir al campanario, que le voy a enseñar a mi amigo la campana María.
—Hoy ya es muy tarde para eso. Son muchos escalones y si os pasa algo yo soy el que me la cargo. Para eso venís por la mañana cuando suba el campanero. Si quieres, le enseñas a tu amigo el tesoro y los libros viejos durante este rato antes de que cierre, que estoy esperando a...
Raúl tropezó con el serillo.
—¡Cuidado! —le dijo sujetándolo— ¡Que derramas el caldo! Es la limosna del obispo para el mendigo del pie cortado, la cena de cada día. Estoy esperándolo. Mira, ya se ha derramado un poco. Se ha manchado la servilleta. Venga, pasad dentro que está al llegar el mendigo, y cuando le dé la limosna, cierro.
Yo le pregunté:
—¿Hay libros de apellidos?
—Aquí hay de todo, hay nombres, apellidos, escrituras de todos los obispos desde Nuestro Señor Jesucristo hasta nuestros días. Pero tú no puedes entender las letras, para eso hay que haber estudiado mucho. No las entiendo ni yo siquiera. Venid que os los enseño. Os dejaré tocar las esmeraldas y el oro; la cruz de oro de los templarios, no se la dejo tocar a nadie, sólo a Raúl y a ti, por supuesto —me dijo—. Pero los libros ni tocarlos, sólo verlos; nada más que verlos porque se les rompen los hilos de bramante con los que están cosidos los cueros.
El pertiguero Prudencio no podía imaginar que me estaba inoculando el veneno de la curiosidad y la afición a la filología
Al cabo de unos años, cuando ya estudiaba en la universidad de Salamanca, escudriñé el archivo de Astorga, los libros de bautismos en las parroquias cercanas y todos los pergaminos a los que tuve acceso..."
María Pérez: Uff, increíble suerte la tuya!
jgcastrillo: El pertiguero no se llamaba Prudencio. Se llamaba Emilio. A última hora cambié los nombres verdaderos por los seudónimos para los personajes de la novela.
María Pérez: Y la campana? Mi abuelo me contaba los nombres e historias de las campanas pero tristemente ya no me acuerdo, aunque eso de María... Recuerdas el nombre de la otra u otras?
jgcastrillo: Que yo recuerde: La Prima, La Sardinera, las Pascualejas, las Feriales... No recuerdo ahora más, pero seguro que si miro papeles, me sale alguna más....

Y dicho sea de paso: recomiendo que por lo menos una vez en la vida hay que pasar una Semana Santa en Málaga.

jueves, 18 de enero de 2018

El cuento del bitcoin y las nueces


















Cuando he leído hoy que los  grandes banqueros de dólares, euros, libras y yenes, dicen que nadie compre bitcoins porque no son de fiar  y observo la gráfica que con sus altos y bajos no hace más que subir y subir, no puedo por menos que recordar mi cuento:


Hace ya un treintena de años, a mil kilómetros de aquí, paseaba yo por un mercadillo al aire libre  un ratito antes de que terminara la jornada hacia las dos de la tarde. Algunos ya comenzaban a recoger los tenderetes.

Vi llegar a un hombre de unos 65 ó 70 años, sudando y encorvado, cargado  en sus espaldas con un saco que posó discretamente en el suelo, y respiró profundamente muy  cansado, en una esquina al lado del concurrido mercadillo. Inmediatamente empezó a anunciar su producto:
¡Nueces  a 20 pesetas el kilo, nueces, nueces….!  -Y del mismo saco, extrajo  una pequeña báscula romana.
A unos metros de mí, un hombre que probablemente frisaba los cuarenta se antepuso en mi camino cuando vio mi ademán de acercarme al de las nueces. Trajeado, brillantina en el cabello bien peinado, zapatos de cordones y puntera. Parecía un banquero o por lo menos un elegante bancario. Me dijo bajando la voz:  “ se va a buscar usté un poblema, se las arrobó a mi suegro y mi suegro ha ido al juzgado a denunciarlo, y además no paga el puesto  al Yuntamiento. ¿Ve usté que está en la cera y no tiene puesto? Tendrá que devolver el saco  a su amo  cuando vengan los guardias a detenerlo".
Me aparté a un lado  y discretamente me escondí detrás de unas lonas para observarlo, porque no casaban sus atuendos con la particularidad  de su léxico.
A cada persona que se dirigía al de las nueces lo abordaba y le decía la misma cantinela, con lo que el pobre hombre de las nueces se desgañitaba gritando viendo que ya terminaba la jornada y no había vendido nada.
En pocos minutos, cuando ya todos recogían sus trastos y los colocaban en las furgonetas, no quedaban clientes en el mercado, y el hombre de las nueces desesperanzado suspiraba sollozante mirando su saco lleno.
En esto, vi al del traje acercarse  al anciano y comenzó un dialogo, yo me fui paseando con el periódico haciendo como que lo leía para pasar a su lado:
--Qué llevas, buen hombre?
--Nueces, las mejores de toda  España. ¿Cuántas quiere usted? -contestó el anciano.
--¿A cómo?
--A 20 el kilo, pero si se lleva dos kilos se los dejo en 30 pesetas.
--¿Cuántos kilos lleva el saco, compadre?
--Cuarenta y cinco kilos más o menos, kilo arriba, kilo abajo.
Al buen hombre  le temblaba la cabeza como si padeciera Parkinson.
El del traje se quedó como pensativo atusándose la barbilla sin dejar de mirar el saco y terminó diciéndole:
--Yo le doy 100 pesetas por todo el saco.
El buen hombre, miró al cielo dudando, estiró la espalda desencorvando un poco la chepa, se secó una lagrima con el puño de su chaqueta remendada y accedió al trato. Con el billete de 100 pesetas en el bolsillo se fue  jadeante a la fuente del pilón público a echar un trago de agua y se sentó cansado.
El del traje cargó el saco a las espaldas y a paso rápido lo llevó a la calle adyacente donde tenía aparcado un Mercedes viejo  color verde claro con los neumáticos desgastados. Abrió el capó y depositó su triunfo dentro. Arrancó al tercer intento y se fue echando humo negro por el tubo de escape.
Me acerqué al buen hombre que ya estaba llorando para decirle que si estaba cansado lo podría  llevar yo en mi coche hasta su casa, y muy sorprendido me dio las gracias pero no accedió a mi ofrecimiento.