miércoles, 24 de febrero de 2016

"Sobaco" quiere decir "bajo el brazo".

Etimología de la palabra “sobaco”

Durante el siglo XIX de desarrolló un movimiento de estudios lingüísticos que propugnaba la evolución de la lengua según leyes ciegas y estrictas que si no se cumplían era porque no se investigaba suficientemente. Pero no. No siempre la evolución de las palabras obedece a leyes ciegas fonéticas.

Desde la evolución del latín vulgar al romance hay varios caminos, y en ese camino hay pérdidas y cambios de elementos tanto vocálicos como consonánticos. Así, por ejemplo la palabra “monte”  parecía obedecer a que la “n” ante consonante se conservaba indefectiblemente, como en “fuente” “puente” etc.  Sin embargo el latín vulgar no evoluciona así, en palabras como “Somoza” que es una región leonesa que está bajo los montes (sub- montia”) Ahí desobedece a las leyes de la fonética ciega. 

De la misma manera y como publicó en su tratado de “Latín vulgar”, Grandgent en 1907, la palabra “brazo” obedece a una ley fonética de la conservación en toda la Romania, de esa “r” y de la palatalización de la velar. ( Vaya, no quería utilizar términos que confundieran a quien no haya estudiado lingüística y no he sido capaz) 

Sigamos diciendo que la palabra latina vulgar “bracchiu” evoluciona a “brazo” sin embargo, cuando en la conversación coloquial familiar se referían a lo que está bajo el brazo, empezaron diciendo “sub bracchiu” (pronunciaban [subbrakiu] );y se fue convirtiendo en “su-ba-co”  y en  “so-ba-co”, habiendo perdido popularmente la “r” y habiendo conservado el sonido “k” de “cchio” > co”.

Por eso, mientras no se demuestre lo contrario y a pesar de que la Real Academia dice que “sobaco” tiene una etimología incierta, vamos a dejar sentado que proviene de “sub bracchium” mientras no se demuestre otra cosa. Esta es la más coherente.

jueves, 18 de febrero de 2016

El maragato

Después de la guerra de Napoleón, España quedó aplastada a pesar de haber expulsado a sus tropas de nuestra tierra. Sólo quedó el orgullo y las hornacinas vacías del arte que arrancaron los soldados franceses y se llevaron no se sabe dónde. 

Hambre es lo que quedó en los pueblos y cortijos. Para entretener el hambre, el carácter español reinventó bailes a ritmos de cualquier cosa que hiciera ruido, siendo la pandereta el más sofisticado de los instrumentos.Pero lo peor fue entretener el hambre, para lo que no hubo más remedio que robos nocturnos de unos a otros españoles.
 Al cabo de unos años, los señoritos franceses  ataviados con finos muarés, y provistos de  plumines de oro con palillero de plata quisieron venir a ver qué había quedado de la desolación que sus padres y abuelos, soldados de Napoléon, habían sembrado por nuestros pueblos. Y se inventaron una infamia: Nos llamaron despectivamente “la España de Charanga y pandereta” frase tan repicada posteriormente por escritores y poetas de toda laya. Pero fue una creación, un invento de  un grupo no muy numeroso de franceses “intelectuales” y rencorosos. No fueron todos así, porque  buenos escritores franceses y otros artistas como el dibujante Doré, recorrieron España haciendo reportajes de nuestras gentes y costumbres, que publicaban en revistas y periódicos en Francia. como por ejemplo  “Nouvelle  Revue Internationale”
En un número especial de esta revista titulado “L`Espagne” escribió nada menos que nuestro malagueño Salvador Rueda un artículo “epatante” sobre “El maragato”, como si hubiera sido él uno de tantos viajeros que hollaban caminos soleados y polvorientos por tierras de Maragatería.  No se conocen más viajes de nuestro ilustre periodista, por otra parte meritorio, no cabe duda dado su esfuerzo intelectual evolucionado desde las duras fincas de higos y almendras de la Ajarquía malagueña a la Capital de España y al Caribe incluso. Es de suponer que en Madrid, vio de lejos a algún arriero maragato con sus mulas y tartanas y lo describió a su manera sin más perfil que unas rudas pinceladas y falsificaciones y sólo de su indumentaria. Lo describió así: “Calza alpargatas atadas con cordones negros”, confundiendo las alpargatas con los zapatos de oreja que siempre vimos en la maragatería. Y sigue el infundio: “…medias negras que llegan hasta las rodillas”, sin haberse fijado que nunca llevó el maragato medias negras sino polainas de paño cerradas y sujetas por cintas de colores. Y sigue describiendo don Salvador Rueda: “ Pantalón negro también”, no se fijó el vate Salvador en que no lleva pantalón  el maragato sino bragas bombachas de raso y que el nombre a esta prenda se lo pusieron los rubios visigodos, y el origen de la confección es de suponer que provenga de los confines del oriente en tiempos pasados. Y sigue escribiendo disparates: “ faja del mismo tono sombrío”, confunde la faja de otras zonas de España, con el ancho cinto de cuero bordado con sedas de vivos colores, y leyendas de amor también bordadas por su maragata tomando el fresco en el poyo de la puerta.

No contento con estos disparates sigue insistiendo: “…chaqueta, chaleco y corbata de color idéntico (si puede llamarse color a lo negro); la corbata parecida y el sombrero más negro aún, si esto es posible, que las medias, el pantalón, la faja y la chaqueta. Este hombre es un borrón. Parece una sombra chinesca. Diríase que lo han sumergido en un tintero: Personaje errante, solitario y mudo, recorre Madrid como la visión de una pesadilla fúnebre. La gente se vuelve para mirarle, y, cuando desaparece en el fondo de la calle, su silueta nocturna y siniestra se fija en nuestra memoria como si la hubiese trazado negrísimo lapicero.”

Pues sigue equivocándose de medio a medio: El cinto  bordado rodea la chaqueta-coleto,( es decir: que llega hasta la cintura) sin cuello ni botones, abierta y acordonada por delante a manera de justillo  con fuerte torzal de colores, y dejando ver el chaleco rojo granate, que sube hasta cerca del cuello y se abrocha con afiligranados botones de muletilla, El sombrero, de ancha ala, lleva alrededor de la base de la copa un grueso cordón de sedas de colores, que termina en dos grandes borlas o colgantes algo parecidos en su forma a los del sombrero episcopal. Nunca ha usado el maragato corbata ni nada que se le parezca. Sería eso tan ridículo como si un malagueño vestido de corto se pusiera un sombrero de copa.

El traje de maragato, goza de una combinación de colores vivísimos, paleta de los más insignes pintores de la historia, enmarcados eso sí por la elegancia del negro eterno en todas las indumentarias que se precien. El traje maragato es serio, eso sí, pero no fúnebre ni lúgubre. Pero mejor que describirlo yo es hacer mía la descripción de nuestro paisano de Astorga, Alonso Garrote, contemporáneo de Salvador Rueda:

“El traje de maragato “no tiene nade de sombrío. Es serio, pero no lúgubre; y como notas de color, que alegran la vista, figuran en él las anchas ligas, el original cinto, el chaleco rojo y los cordones de las bragas de la chaqueta y del sombrero, sin contar la pechera ni el albo y festoneado cuello de la camisa, pacienzuda y popular obra de arte. No hay, pues, Señor Rueda, motivo alguno para hablar de figuras negras y medrosas, ni abusar del hollín en el cuadro; porque entre la silueta airosa de un maragato y la enfundada persona de un “elegante” de frac, me quedo con el maragato, menos negro que el otro, y por lo tanto menos tétrico, menos fúnebre y menos pájaro frito que el smart con traje de etiqueta. 

En cuanto a la idiosincrasia del maragato, la opinión del señor Rueda no es menos errónea que la descripción del vestido.

El maragato no es errante, ni solitario, ni mudo. Sabe adónde vá, es sociable, y si no tiene la locuacidad del andaluz…, …habla lo suficiente para que todo el mundo le entienda…

El maragato es el prototipo del industrial y del comerciante. Hijo de una comarca donde la tierra produce apenas lo indispensable para vivir, no se tumba a la larga debajo de un chopo, con la estóica indolencia de un árabe, ni entretiene el hambre con guitarreos y jipíos; puesto que la montaña no va hacia él, la busca y la encuentra. Trafica en todo cuando es lícito, por heterogéneo e innecesario que parezca, y en su afanoso ajetreo no le arredran las distancias ni conoce la pereza. Sobrio y gastrónomo, según caigan las pesas; económico, activo, trabajador y honrado, ya quisiera nuestra madre España tener en cada provincia una Maragatería. ¡Verían ustedes, Madam Rattazzi y señor Rueda, como los españoles echábamos otro pelo más lucido!”

Lo que no llegaron a investigar los románticos y los modernistas fue que los "verdiales" que sin duda conocía Salvador Rueda no son ni más ni menos que danzas adaptadas, indumentarias de colonizadores maragatos en tierras moriscas malagueñas a partir del siglo XV y ramos de flores  de tocados maragatos con cintas de colores colgantes de los tocados. Los violines ya se adaptaron dos siglos más tarde cuando los trajeron los italianos a tierras malagueñas. Todavía hoy día se conservan vestigios de danzas maragatas de chavalas y chavales.

Seguro que Salvador Rueda tampoco supo entender el alarde de la "zapateta" del baile del maragato delante de su amada.



viernes, 12 de febrero de 2016

La lengua maragata, lengua olvidada.

https://steemit.com/spanish/@jgcastrillo19/la-lengua-maragata-lengua-olvidada

Poco tengo que añadir a las publicaciones de intelectuales astorganos como Juanjo Perandones, acerca de escritores y artistas del final del siglo XIX y principios del XX, cuando mi abuelo, maestro de Brimeda junto con todos los maestros de la comarca proporcionaban a Santigao Alonso Garrote, vocablos y expresiones, hoy perdidas, de Astorga  y alrededores, para componer sus tratados de lingüística. En 1904 aprendió a leer el último analfabeto de Brimeda. Y mi abuelo corregía el habla ancestral de sus alumnos en aras del uso académico del Castellano. No sé si para bien o para mal, aquellos maestros de monarquías y repúblicas erradicaron la lengua maragata y de la Cepeda con el afán de unir a los españoles de todas la regiones, prescindiendo de la lengua propia o apartándola del uso oficial al menos.  En los "cantones"  donde no había suficientes maestros en los pueblos se conservaron las lenguas diversas y no hubo ese afán de unción de los pueblos a través de  la lengua. No se sabe si eso es bueno o es malo, que hay para todos los gustos. Lo que es cierto es que la diatriba actual viene de lejos, siempre con la misma cantinela que políticos más o menos conspicuos tratan de estirar o encoger según sus conveniencias. Algún día se asentarán estas divergencias de una manera o de otra.  Como dice el mismo Alonso Garrote en su libro “Astorganerías” en los cantones cada cual barre para casa. Hay quien cree que la expresión "corto y pego" es cosa moderna inventada por los informáticos. No, no, ya viene del siglo XIX, Así:



Alonso Garrote Santiago. a)"Astorganerías" Astorga.1924, Imprenta de Magín G. Revillo.
b)"Dialecto vulgar leonés hablado en Maragatería y tierras de Astorga. Astorga 1909, Imprenta y Librería de P. López.

martes, 9 de febrero de 2016

Vera Cruz (Etimología) Ciudad y Puerto. Méjico.

 La Vera Cruz fue el tesoro, en una sociedad estrictamente teocrático-cristiana, el tesoro más apreciado, más que todas las riquezas del mundo, que consiguieron los primeros templarios y que fueron llevando en pequeña astillas a distintos templos del mundo conocido.  Estas piececitas de madera fueron vendidas y revendidas pagándose por ellas precios que crecían exponencialmente, pero los templarios se reservaron  el mayor trozo de la Vera Cruz como el  mayor tesoro. En 1312 junto con la mayor parte de sus reservas de oro escaparon de la muerte todos los templarios que pudieron desde el Puerto de La Rochelle, rumbo al Caribe, a donde llegaron los barcos templarios con todos los que pudieron escapar con el tronco de la Vera Cruz porque, según su creencia, la Vera Cruz  los había librado de la muerte; y desembarcaron en este lugar del Méjico actual. Allí erigieron un templo sencillo, hoy cubierto por el mar, en cuyo altar presidía la Vera Cruz. En unos años, al final del siglo XIV, ya no quedaba ningún templario ni descendientes conocidos  porque eran célibes y durante todo el siglo XIV hubo tres generaciones de aborígenes que olvidaron a los templarios y sólo quedaron recuerdos difusos de hombres blancos y barbados que llegarían con capas blancas por el mar del oriente caribeño en el futuro;  por eso, cuando Colón se hizo en Mallorca con los pergaminos  templarios secretos que revelaban las cartas de navegación  e inmediatamente llegó a las costas caribeñas, se le recibió con veneración y reverencia. Más tarde, Garcilaso el Inca, en el siglo XVI revela en sus manuscritos de "Los comentarios Reales"  que su madre, la Inca, le contaba tradiciones de sus antepasados como que en los adoratorios incas presidía una cruz  de cuatro brazos iguales  tallada en piedra roja ( la cruz templaria, igual a la de las velas de las carabelas) y que desde antiguo, sus antepasados incas ya sabían  acerca de la "Santísima Trinidad", Padre, Hijo y Espíritu Santo, prueba de que la religión cristiana, decía, era la única verdadera, pues pueblos tan primitivos y distantes ya  tenían el mismo dogma en sus creencias. Evidentemente eran tradiciones conservadas por los aborígenes  habitantes de toda la ruta del oro, desde el actual Perú hasta las costas caribeñas, que habían explotado los templarios desde comienzos del siglo XIII. Y  esa es la razón por la que la Orden del Temple se hizo, súbitamente, la organización más rica del mundo: por la posesión del oro americano y la plata extraída de Potosí desde su llegada a tierras indias; ese era su segundo gran secreto, guardado con celo y protegido con las numerosas encomiendas fortificadas que garantizaban la impenetrabilidad de esa muralla infranqueable  para entrar al puerto de La Rochelle, en la actual Francia. Por allí entraba el oro que traían de América y de donde partían los barcos templarios hacia América .

lunes, 8 de febrero de 2016

Truman, la película premiada





Ayer vi “Truman”, la peli de tantos premios..
Distingo dos aspectos para comentar: el contenido  y la forma.
El contenido resalta  valores que con frecuencia olvidamos: la amistad verdadera, y sobre todo. el reconocimiento de errores cometidos expresado en cinco actitudes: 1) Examen de conciencia 2) Dolor de contrición. 3) Propósito de la enmienda. 4) Confesión de boca 5) Satisfacción de obra. 
La petición de perdón  es un gran “leit-motiv” que subyace en toda la peli. entreverado con un planteamiento  puntual  por lo irresoluble: la idea de Dios tratada inteligentemente en muy pocas frases. Y digo inteligentemente porque no se discute , ya que discutirla hubiera sido de necios, aunque suponga llamar necios a los “doctores” que a lo largo de la historia  han hecho que gentes buenas y sencillas hayan matado, y hayan muerto por ella.

En la forma veo dos vertientes: la actuación excelente de los personajes; y por otra parte la cámara. ¡Ay, la cámara…! La lentitud  próxima al letargo malgastando cinta sin venir a cuento  es el defecto que le veo en la forma. Pero el arte es, sobre todo, forma, y en el séptimo arte la forma también cuenta, por eso me hace bajar la calificación global no décimas sino varios puntos.
Se ve que a los  calificadores les impresionó el contenido.