lunes, 31 de marzo de 2014

"Hurmiento", palabra preciosa.

La preciosa palabra “hurmiento” significa: levadura para hacer fermentar la masa al hacer el pan en los hornos de nuestros padres y abuelos.

Hace tiempo que quería pulir un poco la etimología academica de la palabra “hurmiento”, porque en el DRAE figura nada más que procede de “fermentum”. 

La palabra es “hurmiento” en castellano, “furmiento” en astur-leonés.

Creo que habría que puntualizar que la “e” pretónica nunca ha podido  evolucionar a “u”. 

Mientras no se me contradiga con argumento lingüístico contrastado, hay que dejar sentado que procede de la asimilación de dos vocablos: “frumentum” y “fermentum”. 

La “u” larga del latín clásico  que se queda en “u” cerrada en el vulgar y tanto en castellano como en leonés antiguo evoluciona a “u” es la explicación del resultado ”furmiento” en el leonés más occidental y astur-leonés, y "hurmiento" en castellano y leonés más oriental.

Tanto en castellano como en leonés oriental ya sufre la pérdida de “f” inicial. (Los estudiantes de lingüística que repasen la teoría de Wartburg) 

A la diptongación de la  “e” breve tónica del latín clásico  y abierta en latín vulgar, ya habían llegado los académicos.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Armenio y armiño.

Los primeros documentos en los que aparece la palabra “armiño” datan del siglo XII, que yo sepa. No era una palabra de uso muy cotidiano porque el armiño  no se criaba en Europa, sino en Asia. Fue una palabra culta y además compuesta: “armenius mus”,(ratón armenio) latina culta, no vulgar como el resto de nuestras palabras patrimoniales; es decir, que sólo la utilizaban los monarcas, nos nobles y los eclesiásticos. Y ¿quién la trajo a Francia y a España? No hace falta ser muy hábil para deducirlo: los armenios que vinieron en oleadas en la Edad Media. No sólo trajeron el arte de la escultura, la pintura y la arquitectura  y la talla de los troncos de madera y la labra de las piedras,sino muchas otras cosas, hasta el nombre Herminio y Herminia, que es la misma palabra, que  “armiño” y “armenio”

martes, 18 de marzo de 2014

La dama del armiño


Del profesor de Historia  del Arte, Federico Torralba, aprendí mucho arte, pero sobre todo aprendí la mejor lección con su ejemplo: escuchar a un alumno.

Por aquellos días, en Salamanca, yo pintaba retratos al óleo por encargo para ser un poco más rico que el común de los estudiantes colegas universitarios. Una señora me encargó su retrato. Le importaba, sí, salir guapa, pero insistía machaconamente en que las perlas de los pendientes era lo que más le importaba, por ser auténticas y muy valiosas.  El rostro le gustó mucho, porque ya me había cuidado bien de resaltarle un poco las mejillas, falsificar un poco los labios, incluso disimularle un pequeño defecto en una ceja.Tal como yo pintaba, las dichosas perlas se podían resolver con tres pinceladas, y así lo hice, pero no le gustaron a la susodicha. Me devolvió el lienzo y tuve que esmerarme con los pinceles más finos mezclando el óleo con aceite de linaza, haciendo los degradados con difuminación precisa,  demasiado detallista según yo entendía la pintura; con los brillos en cuadradillos como si la perla fuera un espejo y simulara el reflejo de una ventana. ¡No era mi estilo y no me gustaba nada! Pero la señora era la que pagaba y no tuve más remedio que rendirme a sus mandatos.

Las clases de Torralba eran sensacionales sobre todo cuando salíamos por la ciudad y nos explicaba, in situ, la feracidad artística salmantina, arquitectónica, escultórica y pictórica; pero  aquellos días tocaba en clase, El Greco, con diapositivas.

Cuando estudié La Dama del Armiño, estaba escuchando  en sus pinceladas la vida diaria del Greco y de la Dama. De la tan traída y llevada discusión acerca de la autoría del cuadro  yo le expuse al profesor Torralba, al final de la clase, mi hipótesis, que escuchó con sumo interés,  actitud nada común en el resto de los profesores coetáneos. Y cuando terminé me aconsejó: “escríbalo usted, que me parece muy interesante”. Pasaron los días y olvidé su consejo, hasta hoy, que he decidido  hacer memoria de aquellos días.

“La hija del Greco”, que así llamaba su dueño español al cuadro antes de vendérselo al noble francés que vino a comprárselo en el siglo XIX, no responde en absoluto al estilo  del resto de los cuadros de El Greco. La picaresca española con respecto a atribuciones y falsificaciones, ha sido profusa, por lo que profesores de arte han dudado tanto de la autoría de este cuadro que no está firmado.

Que sea la hija del Greco lo descarto de plano, porque, de ser así, sería un cuadro de la última época, más difícil de encajar esa vuelta atrás en la técnica de la paleta, donde los degradados en los colores de la cara rayan la difuminación absoluta digna del realismo  más pronunciado.

A lo que sí puede responder es a otra época más temprana del pintor, lo que encajaría con la llegada del Grego a Toledo, cuando todavía El Greco era fiel a la técnica de escuela de sus maestros y fuera su esposa a la que pintara en este cuadro, o su amante o la señora pudiente que le encargara un retrato. Lo que es cierto, sin duda, es que el pintor se esmeró en el relamido de los pinceles con aceite y trapo para la ejecución del rostro y de pincelada seca con los pelos separados después de pasar el pigmento por el trapo, para la realización de los pelos del armiño, técnica más académica que de creación propia.

Ese anillo solitario con el granate engarzado -véase en  la mano tan protagonista como el rostro en el retraro- era cosa de la señora. Seguro que le dijo que quería que sobresaliera clara su joya más preferida y valiosa. No creo que saliera de la mente del Greco hacerlo ocupar un lugar de igual importancia pictórica que el rostro en el encajado. 

Esas dos sortijas esconden el secreto, la del anular de oro viejo y la del meñique de oro blanco con diamante. ¿Sería el orgullo de la dueña ante sus comadres toledanas? De otro pintor del siglo XVI o XVII como se ha dicho también, pudiera ser, pero parece descartarse, porque lo hubiera firmado.

¿Por qué no pintó la firma en el cuadro? Que se tratara de un encargo de una dama de alta alcurnia, lo descarto por este detalle. Hubiera llevado su larga firma: “Doménikos Theotokópulos, Epoi,…” y además en lugar bien visible o, incluso, haciendo de la firma una verdadera obra de arte, como en “El Expolio” (Catedral de Toledo) y otros cuadros  en los que pinta un pliego desdoblado para plasmar en él su nombre con letras griegas.
¿Para qué firmarlo si es el cuadro que parece que nunca va a salir de casa?

Que dejara en un tercer plano de importancia el collar de monedas de oro… pasó por ello la señora: apenas se nota el fulgor del oro, más bien queda oculto por las veladuras  en la muselina de la pañoleta que tapa el escote.

 Insisto: tenía que ser una señora cercana, de lo contrario hubiera estado firmado

Es un cuadro de los que, cuando se pintan, se piensa que nunca van a salir de casa, que no se firma porque da pereza; la firma del Greco requería un tiempo y un trabajo extra que no añadía nada al arte

 Hasta que no se haga un análisis químico con procedimientos de laboratorio, me inclino a pensar que sí es del Greco, del tiempo en que llegó a Toledo y se enamoró de la señora, y que por imperativo amoroso se plegó a sus gustos  No hay duda. Yo creo que el museo de Glasgow, el último que lo adquirió hizo un buen negocio.


Casualmente me encuentro con que mi único cuadro que no he firmado es el retrato de mi mujer -amén de algún otro inacabado-, 









en el que el juego de café que está tomando, tiene tanta importancia como el rostro. Este es el único cuadro que damos por descontado que, mientras vivamos, nunca va a salir de casa. ¡Qué cosas…culminar la autoría de un cuadro del Greco, al cabo de tantos años, por experiencia propia!

Busco y rebusco.. pero no, no. No está firmado por ninguna parte:






sábado, 15 de marzo de 2014

La grande bellezza

Esta película encajaría en los eternos “cineforums” del comedor universitario de los jesuitas con sabor a Ponti y a Casa de las Conchas, donde los pedantes paseaban las obras de Rosa Lusenburg bajo el brazo  o el Psicoanálisis de Freud, con el título hacia fuera para que sus “congéneres” se enteraran bien del libro  que estaban leyendo.
Por la mañana a ligar con la guitarra a la Iglesia de San Benito, y por la tarde al cine de arte y ensayo.
En los coloquios no levantaban la mano para pedir la palabra sino que esgrimían el libro con disimulo,no siendo que alguien no se hubiera enterado o fueran confundidos con el saludo fascista .
Después de una insufrible perorata quedaban muy orondos y plenos de vanidad intelectual destacando el plurisimbolismo del agua o de la torre como símbolo fálico en tal o cual escena de Fellini, Alain Resnais, o Ingman Bergman. A que les suena esto a cercano a quienes estudiaron en Salamanca por los años sesenta y setenta.

Yo le doy un seis ramplón o como máximo un siete, a pesar de quienes le dan sobresaliente. En cine hay gustos para todo, como en botica.

viernes, 14 de marzo de 2014

Los seres humanos

Siempre he pensado que los seres humanos, nunca en la historia se han agredido sino todo lo contrario: se han ayudado en las necesitdades, se han compadecido unos de otros en las desgracias, y se han sumado a las juergas de otros y los otros siempre los han aceptado al baile. Y se han enamorado, incluso, de los más lejanos... Hasta los cromañones se unieron con los neandertales. Los egoístas que se han hecho los líderes de un grupo y se han visto con poder sobre los suyos, son los que han emponzoñado todo instigando e incitando al rechazo de otros grupos, a la agresión, a la xenofobia. ¡Y nuestros políticos siguen esa tradición maligna en muchos casos!

jueves, 13 de marzo de 2014

La decadencia de Barcelona (1)

Ayer vi la película “La  grande bellezza” Todos los personajes me parecían caras conocidas. Pero no, lo que me ocurría es que estaba rememorando la Barcelona decadente del año 1993 en el hotel “Princesa Sofía “ de la Diagonal  durante la pantomina del Premio Planeta: señoras con kilos de mejunjes y cejas postizas, el poeta oficial Pere Gim Ferrer, silencioso y apartado, vestido de negro riguroso, artistas cincuentones del cine y de la televisión, un escritor famosillo que me dijo que se iba a ligar para esa noche a una cuarentona minifaldera. y empingorotada, que cruzada el hall del hotel con tacones de quince centímetros, periodistas del “candelabro” también entrados en años, el tío de los millones octogenario y pálido ayudado por lindas huríes haciendo de azafatas que lo llevaban en brazos, la ministra valenciana doble fiel de un personaje de la peli de ayer con sonrisa de “prósopon” y dientes como teclas de piano; y en triunfal cortejo, como si fuera bajo palio, el hombre del tupé, futuro nobel entonces, para el que habían amañado  el premio. Entre los que aplaudían rabiosamente con grosellas en los labios algún mosén disfrazado de paisano. Para ser calco de la película sólo faltaba una monja centenaria con dos caninos raídos intentando bailar el twist o con las piernas colgando ¡El lujo desorbitado y deslumbrante en el que se desenvolvían los de la “pomada”!: viejos con ínfulas de juventud en sus ademanes. La decadencia de Barcelona comenzaba aquellos días.

La lengua vasca. (Resumen de la línea de investigación)

La lengua vasca, expresada en sus muchas modalidades es una mezcla de varias lenguas de los cristianos caucásicos venidos a Europa con los peregrinos que iban a los Santos Lugares y con los templarios. Es decir: sobre todo lengua georgiana y lengua armenia que se mezclaron con los restos que quedaban en el norte de España y sur de Francia de lenguas prerromanas y con el Latín vulgar que evolucionaba hacia la culminación de lenguas romances.  Esto explica la confusión a la que han llegado el resto de los lingüistas que querían ver en la lengua vasca una lengua única, unitaria, aislada, y multimilenaria.

-Sí es única porque no existe, que se sepa, otra con estas características.

-No es unitaria porque está inextricablemente mezclada por variados elementos dispares.

-Aislada, lo es como todas las lenguas que han perdido hablantes a lo largo de la historia por coyunturas extralingüísticas, léase Reconquista, formación de los estados de Francia y España…

-En la lengua vasca son antiguos  los pocos elementos lingüísticos conservados de las lenguas prerromanas, si bien es cierto que son más numerosos que en el resto de las lenguas peninsulares. Así, en castellano perduran también -aunque en pequeña cantidad- elementos de lenguas prerromanas como “perro”, “arroyo” “vega” “carrasco” etc.

Las que son multimilenarias son las lenguas caucásicas que vinieron en la Edad Media.

Por eso considero que no tiene objeto buscar el sistema fonológico, es decir la estructura de los fonemas de una lengua hipotéticamente unitaria de hace miles de años, o lo que es lo mismo, lo que algunos lingüistas han dado en llamar “el proto-euskara”.

jueves, 6 de marzo de 2014

Autobiografía.

Episodio 4 de "El enigma de Baphomet"


"Contaré la historia desde el principio:
Uno de aquellos días, al salir de la academia, le dije a Raúl que viniera conmigo, que yo quería enseñarle la tejera abandonada. Le revelé el secreto que guardaba con Pocholo y Poldi, otros dos amigos de infancia. Poldi se llamaba Leopoldo, pero a Pocholo hasta su madre le llamaba por el que yo creía que era mote; en realidad, era el apelativo cariñoso y nunca averigüé su nombre verdadero."





martes, 4 de marzo de 2014

¿QUIÉNES SON LOS ARMENIOS?

https://steemit.com/spanish/@jgcastrillo19/quienes-son-los-armenios

¿Quienes son los españoles? Esta fue la pregunta que hizo el profesor de lengua española a sus alumnos el primer día de clase y del principio de su carrera en una universidad del oeste americano. Las respuestas fueron variadas: unos, que “los habitantes de un país de África”; otros, “de Asia”; los más perspicaces , que “de Europa”, y la más pintoresca, que eran los habitantes de un estado de México. Eso sí, todos sabían que se habla español en las repúblicas sudamericanas; por eso comenzaban a estudiarlo.

No nos escandalicemos: yo mismo he preguntado en España algo semejante sobre los armenios y unos me han contestado que una secta del Islam, otros, que una etnia gitana que vino de Hungría y Rumanía a España después de la guerra, y así se han sucedido los disparates. Es por lo que quiero aventurarme a responder a esta pregunta: ¿Quiénes son los armenios?

Desde la prehistoria hasta Jesucristo, Armenia se fue conformando como un pueblo compacto, que inventó la escritura y por lo tanto la historia, la historia más compleja de uno de los grupos humanos que, dadas las condiciones geográficas, desarrolló un talento prodigioso en una inmensa altiplanicie coronada en su centro por la vieja cumbre de sempiternas barbas blancas, el Ararat.

No se sabe de otro pueblo de la antigüedad que antes que el pueblo armenio haya seleccionado semillas de cereales silvestres para convertir las tierras bravas en fértiles cultivos. Así, los armenios pasaron de las cuevas a las casas durante unos milenios y de la carga en la espalda a la carreta de toscas ruedas de piedra Y cuando ya era un pueblo pionero que había despuntado por su trabajo y desarrollo de la inteligencia, después de haber descubierto el fuego, cuando había superado el paso de “homo erectus" a “homo faber” fue el primer pueblo que domesticó animales para abastecer de proteínas las despensas, sin salir a cazarlos; y a medir los movimientos de los astros en el firmamento mediante rocas horadadas como las del yacimiento de Karahundg, al sur de Yerevan. Entre los frutos que seleccionó de los bosques y cultivó en los llanos fue el albaricoque, al que los latinos, varios siglos después, llamaron “prunus de Armenia”.

Es condición del salvaje humano codiciar lo que otro ha trabajado y atesorado. Es por lo que muy pronto comenzó el pueblo armenio a ser acosado por oleadas de gentes que quisieron arrebatarle tierras cultivadas, rebaños y esposas, las mujeres más bellas del orbe. Por esta razón tuvo que defenderse y para ello caer en la ignominia de fabricar armas mortales para los enemigos, y organizarse como una tribu gigantesca que creó mitos y leyendas sobre las gestas de sus más célebres caudillos y defensores que se impusieron como reyes sucesivos de múltiples dinastías.

Entretanto, adornó las celebraciones de las batallas con creaciones musicales y danzas rítmicas. sacándole sonido a las ramas de los árboles transformadas en rudimentarios instrumentos melódicos y ritmos profundos a la percusión sobre estirados pellejos. De ahí, fue sacando el vibrar de las cuerdas de tripa hasta perfeccionar instrumentos armónicos como el Canun.

Fue el armenio un pueblo que, en ocasiones de su historia, se vio obligado a esconderse en casas subterráneas hasta que fue más efectivo construyendo los edificios sofisticados con todo el abanico de la labra de la piedra, transformando los bloques de las canteras en toda la gama de cuerpos geométricos, vieja tradición desde sus monumentos megalíticos prehistóricos hasta la construcción de puentes, viviendas, fortalezas, templos, plazas, ciudades y monasterios.

Cuando nació Roma, el pueblo armenio ya había quemado todas las etapas de un pueblo maduro y experimentado.

Suena a blasfemia -no es mi intención-, pero Jesucristo fue el causante de la decadencia y del sufrimiento. Cuando envió a sus apóstoles a predicar el Evangelio a todas las gentes, Pedro se fue a Roma, que era como la Nueva York de entonces, Tomás, el incrédulo, el de la mano en la llaga, se fue a la India, Juan a Efeso con la Virgen María, y de los dos que nos quedan noticias, Bartolomé y Tadeo sabemos que tras duras jornadas de senderos y veredas llegaron a Armenia sin saber aquella lengua de treinta y seis fonemas y escritura cuneiforme todavía. 

Su poder de convicción y ejemplo de vida fue tal que convirtieron a todo un pueblo aguerrido y orgulloso de sus proezas bélicas, señor de las más inexpugnables fortificaciones, en un pueblo humilde y generoso, que perdonaría hasta las más crueles ofensas de los enemigos. ¿Fue milagroso que los hombrachones del Cáucaso aceptaran la doctrina de poner la otra mejilla?Milagroso o no, aceptaron consecuentes lo que aquellos apóstoles les habían enseñado sobre la resignación cristiana con el ejemplo de la Pasión y Muerte de Jesucristo para alcanzar la vida eterna.

Entretanto, proliferaron cenobios, eremitas y monasterios; en sus escritorios, la caligrafía del actual alfabeto armenio para llevar por escrito el Evangelio a todas las gentes, siguiendo el ejemplo de los dos primeros apóstoles, hasta el siglo VII en que la cimitarra entró devastadora haciendo huir a todo un pueblo en sucesivas oleadas. La más pérfida fue la persecución selyúcida, devastadora y asesina, que hizo desparramarse a casi todo el pueblo armenio hasta ocupar las costas del norte de África llegando a Canarias, siguiendo las rutas de otros antepasados que, por motivos bélicos y comerciales, habían hollado los caminos africanos. 

En el norte de África dejó el pueblo armenio su sello en usos y costumbres que, a pesar de irse islamizando a lo largo de los siguientes siglos, dado el aislamiento en el que quedaron reducidos en pequeños grupos humanos, ha llegado en reliquias ocultas hasta nuestros días.

De ese primer holocausto armenio nadie habla porque no se conservan escritos que lo narren ni vídeos que filmaran las atrocidades sufridas por los armenios.

No quisiera cansar con referencias bibliográfico-eruditas, pero tampoco me resisto a citar un libro de la biblioteca nacional de París: “Recueil des historiens des croisades” (Documents arméniens) donde nos dice el historiador francés del siglo XIX que en la tierra de Kilikia, perteneciente un día a Armenia, todo quedó arrasado en la Edad Media y sus escritos se perdieron en este país “tantas veces destruido” por el hierro y el fuego. En mala hora se le ocurrió al ancestral pueblo armenio ser el descubridor de la fundición de rocas ferruginosas para tranformarlas no solo en rejas de arados sino en lanzas, puñales y espadas. La gran colección de escritos del Matenadaran de Yerevan son sólo un mínimo exponente de la ingente documentación perdida de la historia de Armenia.

De otras persecuciones y holocaustos contra el pueblo armenio no conservamos más que testimonios indirectos de los que se puede deducir que oleadas de armenios vinieron por las costas del norte del Mediterráneo y por los caminos de los peregrinos y cruzados hasta Europa a construir las 2000 edificaciones de piedra, iglesias, catedrales, castillos y monasterios en la expansión y auge medieval de la Iglesia de Roma. En Europa y sobre todo en lo que hoy es el sur de Francia y norte de España no había canteros especialistas ni cortadores de troncos ni carpinteros para tan ingente proeza arquitectónica. Es más, si es cierto que fueron los monjes templarios los primeros navegantes de la Europa medieval que llegaron al Caribe, ¿no cabe seguir investigando, que fueran sus íntimos colaboradores, los armenios, quienes dieron nombre a los más de 40 topónimos de Colombia, como Armenia, Cauca, Caucasia, Antioquia…etc. que ningún historiador ha sido capaz de explicar hasta el momento?


De lo que no cabe duda histórica es de que en la Edad Media, las distintas dinastías de reyes y nobles se cruzaban en matrimonios de conveniencias políticas tanto en Europa como en Asia y más en concreto entre nobles y reyes de Francia y Armenia.

De lo que tampoco cabe duda es de que el Islam Otomano cortó toda comunicación con un telón de acero infranqueable y los cristianos armenios quedaron aislados y abandonados a su suerte en lo que hoy es la actual Armenia.

¡Cuántos favores se deberían mutuamente, castellanos y armenios, para que en momentos trágicos del último rey de Armenia Levon VI fuera rescatado de las mazmorras del Islam con soldados, oro y otros obsequios al Sultán para traerlo al Palacio de los Papas de Avignon primero, y posteriormente regalarle tierras y vasallos de Madrid, Ciudad Real y Andújar, habiendo tenido en España, durante un tiempo, un rey armenio con plenos poderes monárquicos. 

No quiero que pase desapercibido que hay restos lingüísticos de la lengua armenia en castellano, pero donde abundan es en la actual lengua vasca, y según yo creo, la lengua de los armenios conformó el posterior corpus lingüístico del euskara que a partir de la Edad Media se desgajó en dialectos y subdialectos. ¿Cómo no se van a encontrar semejanzas lingüísticas entre las hablas de los bereberes africanos y la lengua vasca si en las dos hay poderosos posos lingüísticos armenios?

Con estas escasas pinceladas he tratado de retratar al gran pueblo armenio, que ha sabido llevar el perdón en la frente al mismo tiempo que el orgullo, la tenacidad, la laboriosidad y la inteligencia.

Ha sabido permanecer enhiesto contra todas las inclemencias históricas, aunque la mayor parte de los testimonios escritos y artísticos todavía se encuentren entre los escombros ocultos y sin estudiarlos suficientemente, a pesar de lo cual, el tesón, constancia y orgullo del pueblo armenio ha estado latente hasta en las más adversas calamidades sufridas, y oprobios de los que ha sido objeto. 

El gran pueblo armenio ha contribuido, sin duda, en silencio, a la prosperidad de los pueblos con los que se ha mimetizado a lo largo de la historia; pero sobre todo, después del último holocausto, los tres millones que habitan Armenia, han sabido conservarse incólumes sólo en los 29.000 kilómetros cuadrados de la actual Armenia porque el resto, algo más de siete millones de personas se enseñorea por todo el mundo y destaca en las más variadas artes y ciencias.


Dicen los sociólogos que, de no haber aceptado, con rigor cristiano, las bofetadas de los enemigos, serían hoy más de cincuenta millones los habitantes de la gran Armenia desde el Mar Negro hasta el Caspio lindando por el sur con el Mediterráneo. Pero es mejor olvidar esos preteribles para seguir siendo un pueblo de hombres fuertes y mujeres bellas y, valga el tópico histórico, para seguir contribuyendo a la hermandad y prosperidad de todos los pueblos.