jueves, 13 de marzo de 2014

La decadencia de Barcelona (1)

Ayer vi la película “La  grande bellezza” Todos los personajes me parecían caras conocidas. Pero no, lo que me ocurría es que estaba rememorando la Barcelona decadente del año 1993 en el hotel “Princesa Sofía “ de la Diagonal  durante la pantomina del Premio Planeta: señoras con kilos de mejunjes y cejas postizas, el poeta oficial Pere Gim Ferrer, silencioso y apartado, vestido de negro riguroso, artistas cincuentones del cine y de la televisión, un escritor famosillo que me dijo que se iba a ligar para esa noche a una cuarentona minifaldera. y empingorotada, que cruzada el hall del hotel con tacones de quince centímetros, periodistas del “candelabro” también entrados en años, el tío de los millones octogenario y pálido ayudado por lindas huríes haciendo de azafatas que lo llevaban en brazos, la ministra valenciana doble fiel de un personaje de la peli de ayer con sonrisa de “prósopon” y dientes como teclas de piano; y en triunfal cortejo, como si fuera bajo palio, el hombre del tupé, futuro nobel entonces, para el que habían amañado  el premio. Entre los que aplaudían rabiosamente con grosellas en los labios algún mosén disfrazado de paisano. Para ser calco de la película sólo faltaba una monja centenaria con dos caninos raídos intentando bailar el twist o con las piernas colgando ¡El lujo desorbitado y deslumbrante en el que se desenvolvían los de la “pomada”!: viejos con ínfulas de juventud en sus ademanes. La decadencia de Barcelona comenzaba aquellos días.

1 comentario:

  1. Para "La grande bellezza", la piccola belleza de esta plaquette. Claro ejemplo de que la palabra no envidia a la imagen. Literatura frente a cine para describir el tiempo de la vida.

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