viernes, 28 de junio de 2013

Retrato de Charo, después de un sueño.

Cuando pinté a Charo, con un fondo tan soso, o incluso horrendo, dentro de un túnel feo y con un vestido que ella nunca se lo pondría, -supongo que tendrá su simbología freudiana como todo en los sueños-, fue porque me desperté de una pesadilla desagradable: no sé por qué estaba muy preocupado por algo de lo que no podía liberarme, y de pronto me tranquilizó ella diciéndome que no me preocupara, que no era para tanto. ¡Tomándose un café con toda la parsimonia en medio de la oscuridad! Y me proporcionó la calma en el momento de despertar comprobando que todo había sido un sueño. Aquella misma mañana empecé a pintarla tal y como la había visto para que no se me olvidara...









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