lunes, 15 de julio de 2013

Cataluña, Galicia e Iberia, topónimos asiáticos


https://steemit.com/spanish/@jgcastrillo19/cataluna-galicia-iberia-nombres-asiaticos

Se atribuye a Estrabón, en su tratado de Geografía, la recopilación de topónimos mayores en las tierras que constituyen la actual Turquía, donde la Capadocia es dividida en regiones y una de ellas es Cataonia.

Fechar la edad de Estrabón es más difícil. Ha habido que fijarla  como contemporáneo de Jesucristo para tener referencias, lo que no está mal. Ahora bien, de ahí a que se ajuste a la realidad media mucha distancia, porque no se conservan los escritos de Estrabón.
Sólo  se conservan copias de copias, y tergiversaciones,  y adaptaciones de amanuenses a sus exigencias particulares. No obstante, es la única posible fuente que podemos utilizar para establecer relaciones de topónimos mayores, ya que Estrabón fue el primero del que se dijo  a partir del siglo XII que recogió los topónimos de Iberia y de Cataonia o de Galacia  situadas en las primeras tierras de la cultura humana: las tierras situadas entre el mar Caspio, el mar Negro y el Mediterráneo.
  Del mapa mundi que se atribuyó a Estrabón no se conserva nada. Solo de dice, a partir de la Edad Media, que lo dibujó en una tablilla, pero no existe tal tablilla; y se hacen recreaciones del posible mapa: los alrededores del Mediterráneo, los alrededores del mar Negro y los alrededores del Mar Caspio.
 Lo que sí está documentado es que, a partir del siglo XII  y sólo a partir de este siglo ya se da el nombre de Catalonia a lo que son ahora las costas de Barcelona; también se da el nombre de Galaecia a las costas y tierras cercanas a Finisterre; y se da el nombre de Iberia a toda nuestra península. Eso de que Iberia está descrita en tratados latinos y griegos y situada en nuestra piel de toro es un cuento, una invención, un querer... Es decir, que de antes de la Edad Media no se conserva nada, sino imaginación y buenas intenciones; por lo que, mientras no se demuestre lo contrario, los nombres de Iberia, Cataluña y Galicia los introdujeron también, entre brumas cronológicas prácticamente inextricables, los emigrantes  huidos y perseguidos que venían con los cruzados y templarios a partir de los siglos XI y XII. Que la barretina del payés es una herencia medieval de tocado al modo frigio, parece excluida de toda duda. Si todo amanuense de la antigüedad hubiera deslindado constatación e imaginación cuando copiaba o traducía a un autor clásico, todo nos sería más fácil, pero como no fue así, hemos de estrujar los sesos para ir reconstruyendo con rigor “tesela por tesela” del gran mosaico enterrado, que vislumbramos, a pesar de la proliferación  de elementos históricos y lingüísticos que se dan por seguros, constatados y mostrados como evidentes.

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